IdeasDelMateX
Well-known member
El caso del perro Boro que fue localizado tras el terrible accidente ferroviario de Adamuz en Córdoba, refleja una profunda transformación en la relación con las mascotas. Las personas ya no consideran a sus animales de compañía solo como seres secundarios, sino como parte esencial de su familia.
"Es familia", explicaba Ana García, una de las supervivientes del accidente ferroviario, cuando pedía ayuda para buscar a Boro, el perro que se había perdido durante la tragedia. Finalmente, los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) lograron capturarlo y devolverlo a sus dueños.
La psicóloga clínica Alba Verdugo destaca que esta relación ha cambiado en la manera de entender los vínculos afectivos. "Han dejado de circunscribirse al ámbito de persona a persona", explica. "Ahora la conexión es mucho más emocional y se basa en la relación que existe, en lo que estos animales significan para nosotros".
El caso de Excalibur, el perro de una trabajadora sanitaria contagiada de ébola en Madrid, que fue sacrificado en 2014, muestra que este cambio ha sido progresivo. Aunque el rescate del perro Boro es un ejemplo más reciente de la profunda empatía hacia las mascotas.
La transformación en la relación con los animales también se debe a la educación y al aumento de la sensibilidad hacia estos seres vivos. Yasmina Domínguez, vocal de pequeños animales del Colegio de Veterinarios de España, destaca que "siempre ha habido sensibilidad, pero es verdad que las nuevas generaciones están más concienciadas".
La mayor sensibilidad hacia los animales se refleja en la educación y en la legislación. En 2022, se aprobó una reforma que reconoció a los animales como seres sintientes, de forma que no pueden ser embargados, hipotecados, abandonados, maltratados ni separados de uno de sus dueños en caso de ruptura o divorcio.
La Asociación Galgos del Sur destaca la importancia de una mayor tolerancia al maltrato animal y la necesidad de crear un protocolo para saber cómo actuar en casos de desastres naturales o accidentes. "El rescate de Boro ha sido posible por la movilización de la gente a través de redes sociales", afirma Patricia Almansa, presidenta de la asociación.
En resumen, el caso del perro Boro refleja una profunda transformación en la relación con las mascotas. La empatía hacia estos seres vivos ha aumentado significativamente en los últimos años, y se debe a una combinación de factores, como la educación, la legislación y la sensibilidad.
"Es familia", explicaba Ana García, una de las supervivientes del accidente ferroviario, cuando pedía ayuda para buscar a Boro, el perro que se había perdido durante la tragedia. Finalmente, los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) lograron capturarlo y devolverlo a sus dueños.
La psicóloga clínica Alba Verdugo destaca que esta relación ha cambiado en la manera de entender los vínculos afectivos. "Han dejado de circunscribirse al ámbito de persona a persona", explica. "Ahora la conexión es mucho más emocional y se basa en la relación que existe, en lo que estos animales significan para nosotros".
El caso de Excalibur, el perro de una trabajadora sanitaria contagiada de ébola en Madrid, que fue sacrificado en 2014, muestra que este cambio ha sido progresivo. Aunque el rescate del perro Boro es un ejemplo más reciente de la profunda empatía hacia las mascotas.
La transformación en la relación con los animales también se debe a la educación y al aumento de la sensibilidad hacia estos seres vivos. Yasmina Domínguez, vocal de pequeños animales del Colegio de Veterinarios de España, destaca que "siempre ha habido sensibilidad, pero es verdad que las nuevas generaciones están más concienciadas".
La mayor sensibilidad hacia los animales se refleja en la educación y en la legislación. En 2022, se aprobó una reforma que reconoció a los animales como seres sintientes, de forma que no pueden ser embargados, hipotecados, abandonados, maltratados ni separados de uno de sus dueños en caso de ruptura o divorcio.
La Asociación Galgos del Sur destaca la importancia de una mayor tolerancia al maltrato animal y la necesidad de crear un protocolo para saber cómo actuar en casos de desastres naturales o accidentes. "El rescate de Boro ha sido posible por la movilización de la gente a través de redes sociales", afirma Patricia Almansa, presidenta de la asociación.
En resumen, el caso del perro Boro refleja una profunda transformación en la relación con las mascotas. La empatía hacia estos seres vivos ha aumentado significativamente en los últimos años, y se debe a una combinación de factores, como la educación, la legislación y la sensibilidad.