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Barcelona ha perdido la oportunidad de formar parte del movimiento artístico urbano que ha capturado la atención de Budapest, Hungría. Este movimiento, iniciado por el escultor Mihály Kolodko en 2010, consiste en instalar estatuas pequeñas en lugares inesperados de varias ciudades europeas. En Budapest, se pueden encontrar más de cuarenta esculturas que narran historias y efemérides de la ciudad, su imaginario popular o su cultura húngara.
Entre las estatuas de Kolodko se destacan una miniatura de Chuck Norris cerca del puente Megyeri, una que representa a Drácula cerca de la estatua del actor Béla Lugosi y una que simboliza a Lisa Simpson atada como Juana de Arco en un mercado municipal. También hay una estatua de rana Gustavo, un homenaje al plato tradicional húngaro de las ancas de rana.
Además, se puede encontrar una estatua de un buzo con llaves cerca del New York Café, que recuerda a Ferenc Molnár, escritor húngaro que arrojó la llave como símbolo de que nunca cerraba el local durante la Segunda Guerra Mundial. Una figura de Colombo, interpretado por Peter Falk, está próxima a una estatua con un cadáver de ardilla armada.
Kolodko tiene algunas esculturas en colores que representan a figuras famosas como Garfield o Lisa Simpson. Cada una de estas pequeñas obras de arte cuenta una historia y su presencia en la ciudad puede ser un recordatorio para los visitantes de la rica cultura y tradición húngara.
Sin embargo, Kolodko tuvo una experiencia similar en Barcelona, donde las estatuas del cantante Montserrat Caballé y el músico Freddie Mercury fueron retiradas después de solo 12 días. La escultora debe haber sido testigo del interés inicial que despertaron estas obras de arte en la ciudad catalana antes de que fueran consideradas como una amenaza para los políticos locales y acabaran en custodia del Archivo de Sants-Montjuïc.
Es hora de reconocer el valor artístico y cultural de este movimiento urbano, que ha capturado la atención de las ciudades europeas y ha permitido a Kolodko hacer su voz escuchar.
Entre las estatuas de Kolodko se destacan una miniatura de Chuck Norris cerca del puente Megyeri, una que representa a Drácula cerca de la estatua del actor Béla Lugosi y una que simboliza a Lisa Simpson atada como Juana de Arco en un mercado municipal. También hay una estatua de rana Gustavo, un homenaje al plato tradicional húngaro de las ancas de rana.
Además, se puede encontrar una estatua de un buzo con llaves cerca del New York Café, que recuerda a Ferenc Molnár, escritor húngaro que arrojó la llave como símbolo de que nunca cerraba el local durante la Segunda Guerra Mundial. Una figura de Colombo, interpretado por Peter Falk, está próxima a una estatua con un cadáver de ardilla armada.
Kolodko tiene algunas esculturas en colores que representan a figuras famosas como Garfield o Lisa Simpson. Cada una de estas pequeñas obras de arte cuenta una historia y su presencia en la ciudad puede ser un recordatorio para los visitantes de la rica cultura y tradición húngara.
Sin embargo, Kolodko tuvo una experiencia similar en Barcelona, donde las estatuas del cantante Montserrat Caballé y el músico Freddie Mercury fueron retiradas después de solo 12 días. La escultora debe haber sido testigo del interés inicial que despertaron estas obras de arte en la ciudad catalana antes de que fueran consideradas como una amenaza para los políticos locales y acabaran en custodia del Archivo de Sants-Montjuïc.
Es hora de reconocer el valor artístico y cultural de este movimiento urbano, que ha capturado la atención de las ciudades europeas y ha permitido a Kolodko hacer su voz escuchar.