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La confusión mundial sobre la posición internacional de Estados Unidos se despejó en los alrededores de Davos, donde la cumbre del Foro Económico Mundial tuvo como protagonistas a líderes de todo el mundo excepto para Estados Unidos. El anuncio de que Trump no viajaría a su país fue un recordatorio claro de que la hegemonía estadounidense se desmorona.
Los líderes de China, Indonesia y Pakistán formaron parte del entorno en el que el presidente de EE UU tuvo su presentación en Davos. El mensaje es claro: Estados Unidos se ha mostrado un actor inestable en la política global. Los grandes aliados tradicionales como Canadá y Francia, incluso los líderes europeos, hablaban claramente con el lenguaje del rechazo a las políticas de Trump.
Trump se mostró desafiante ante la presión. Cuando Carney, primer ministro canadiense, habló en Davos y criticó la postura de Estados Unidos, respondió con una serie de acusaciones falsas sobre los medios de comunicación estadounidenses. Este giro muestra que Trump se encuentra desesperado por mantener su legítimo poder.
Por primera vez desde el inicio del conflicto en Ucrania, Trump se mostró dispuesto a retirar la amenaza de aranceles. El gobierno de EE UU tuvo que abandonar su plan para capturar Groenlandia y las acciones de Washington parecían haberse desviado hacia una posición más cautelosa.
Trump declaró públicamente que quiere el control estratégico de Groenlandia pero dijo también que no quiere usar la fuerza. Sin embargo, parece que Estados Unidos se está perdiendo terreno ante sus rivales en el mundo globalizado.
El primer ministro canadiense Mark Carney señaló en su discurso que el declive del poder estadounidense puede resultar beneficioso para los demás países. El líder británico, Friedrich Merz, animó a mantener la OTAN pero abogó por el fortalecimiento militar europeo.
De cualquier forma, Estados Unidos retiene grandes activos. Las empresas estadounidenses siguen dominando algunos sectores del mundo globalizado, como tecnología e innovación.
Los líderes de China, Indonesia y Pakistán formaron parte del entorno en el que el presidente de EE UU tuvo su presentación en Davos. El mensaje es claro: Estados Unidos se ha mostrado un actor inestable en la política global. Los grandes aliados tradicionales como Canadá y Francia, incluso los líderes europeos, hablaban claramente con el lenguaje del rechazo a las políticas de Trump.
Trump se mostró desafiante ante la presión. Cuando Carney, primer ministro canadiense, habló en Davos y criticó la postura de Estados Unidos, respondió con una serie de acusaciones falsas sobre los medios de comunicación estadounidenses. Este giro muestra que Trump se encuentra desesperado por mantener su legítimo poder.
Por primera vez desde el inicio del conflicto en Ucrania, Trump se mostró dispuesto a retirar la amenaza de aranceles. El gobierno de EE UU tuvo que abandonar su plan para capturar Groenlandia y las acciones de Washington parecían haberse desviado hacia una posición más cautelosa.
Trump declaró públicamente que quiere el control estratégico de Groenlandia pero dijo también que no quiere usar la fuerza. Sin embargo, parece que Estados Unidos se está perdiendo terreno ante sus rivales en el mundo globalizado.
El primer ministro canadiense Mark Carney señaló en su discurso que el declive del poder estadounidense puede resultar beneficioso para los demás países. El líder británico, Friedrich Merz, animó a mantener la OTAN pero abogó por el fortalecimiento militar europeo.
De cualquier forma, Estados Unidos retiene grandes activos. Las empresas estadounidenses siguen dominando algunos sectores del mundo globalizado, como tecnología e innovación.