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La memoria colectiva es un arma doble, nos hace creer en una utopía que nunca pasó y nos engaña con la realidad. Para Daniel Sánchez Arévalo, el cine puede ser un reflejo de esa decepción. El director, conocido por sus películas como "Rondallas" y "Gordos", habla sobre cómo su propia generación creció en una España idealizada.
Para Sánchez Arévalo, el problema radica en la forma en que se enseña la historia. La cultura se ha anulada en nuestra sociedad y eso trae consecuencias perversas. "La extrema derecha no tendría el reconocimiento que tiene si no hubiera el desconocimiento extremo de la historia que hay ahora mismo". Este es el mensaje del director, quien cree que la narración de lo que somos se ha interrumpido.
La película "Rondallas" es un ejemplo de cómo el cine puede ser una herramienta para hablar sobre la crispación y la Transición. La historia de un pueblo gallego que se reencuentra, se perdona y se rehace gracias a una agrupación musical es una metáfora perfecta para hablar sobre las crisis generacionales y la posibilidad de un cine que cura.
Sin embargo, Sánchez Arévalo también habla sobre la dificultad de convencer al público de la experiencia del cine. "Así es complicado convencer a nadie de la experiencia del cine. No culpo al cine. La gente no va y quizá no haya dinero para mantener la tecnología que requiere una buena proyección". Esta es una crítica que muchos podrían compartir.
La vida de Sánchez Arévalo es un ejemplo de cómo se puede pasar de empresario a cineasta sin problemas. El director recuerda cómo empezó escribiendo relatos y luego encontró su camino en el guion, trabajando para la serie "Farmacia de Guardia". La historia del guion y cómo llegó a Antonio Mercero es un ejemplo perfecto de cómo se puede construir una carrera en el cine.
La promesa no cumplida de la Transición también es un tema que Sánchez Arévalo explora. "Muchas veces le he dicho a mi padre que nos jodió la vida a mí y a toda mi generación". Este es el sentimiento que muchos podrían compartir con respecto al legado del PSOE en los 80, donde se dibujaba una España idílica y utópica. La decepción y la amargura son sentimientos que Sánchez Arévalo comparte con su propia generación.
En conclusión, "Rondallas" es un ejemplo de cómo el cine puede ser una herramienta para hablar sobre la crispación y la Transición. La película es un reflejo de la decepción y la amargura que siente Sánchez Arévalo con respecto al legado de su padre y su generación. La vida del director es un ejemplo perfecto de cómo se puede construir una carrera en el cine sin problemas, pero también destaca la dificultad de convencer a nadie de la experiencia del cine en la actualidad.
Para Sánchez Arévalo, el problema radica en la forma en que se enseña la historia. La cultura se ha anulada en nuestra sociedad y eso trae consecuencias perversas. "La extrema derecha no tendría el reconocimiento que tiene si no hubiera el desconocimiento extremo de la historia que hay ahora mismo". Este es el mensaje del director, quien cree que la narración de lo que somos se ha interrumpido.
La película "Rondallas" es un ejemplo de cómo el cine puede ser una herramienta para hablar sobre la crispación y la Transición. La historia de un pueblo gallego que se reencuentra, se perdona y se rehace gracias a una agrupación musical es una metáfora perfecta para hablar sobre las crisis generacionales y la posibilidad de un cine que cura.
Sin embargo, Sánchez Arévalo también habla sobre la dificultad de convencer al público de la experiencia del cine. "Así es complicado convencer a nadie de la experiencia del cine. No culpo al cine. La gente no va y quizá no haya dinero para mantener la tecnología que requiere una buena proyección". Esta es una crítica que muchos podrían compartir.
La vida de Sánchez Arévalo es un ejemplo de cómo se puede pasar de empresario a cineasta sin problemas. El director recuerda cómo empezó escribiendo relatos y luego encontró su camino en el guion, trabajando para la serie "Farmacia de Guardia". La historia del guion y cómo llegó a Antonio Mercero es un ejemplo perfecto de cómo se puede construir una carrera en el cine.
La promesa no cumplida de la Transición también es un tema que Sánchez Arévalo explora. "Muchas veces le he dicho a mi padre que nos jodió la vida a mí y a toda mi generación". Este es el sentimiento que muchos podrían compartir con respecto al legado del PSOE en los 80, donde se dibujaba una España idílica y utópica. La decepción y la amargura son sentimientos que Sánchez Arévalo comparte con su propia generación.
En conclusión, "Rondallas" es un ejemplo de cómo el cine puede ser una herramienta para hablar sobre la crispación y la Transición. La película es un reflejo de la decepción y la amargura que siente Sánchez Arévalo con respecto al legado de su padre y su generación. La vida del director es un ejemplo perfecto de cómo se puede construir una carrera en el cine sin problemas, pero también destaca la dificultad de convencer a nadie de la experiencia del cine en la actualidad.