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Dani García, el cocinero valenciano que se ha convertido en un ícono de la alta cocina española, aborda en su último libro "Cocina en casa como Dani" una serie de temas que van más allá del mundo culinario. En una entrevista con nuestro periódico, nos explica cómo su forma de afrontar las tensiones de la alta cocina le ha llevado a considerar un cambio radical en su vida.
Para García, el alto estrés y la presión constante que enfrenta en su trabajo son los principales motivadores para buscar una mayor libertad. "Hay una canción de La Bien Querida", dice, "cuya letra dice 'no es lo mismo estar vivo que vivir'. Me gusta mi trabajo, pero a los 50 años me gustaría encontrar ese punto de libertad más tarde que pronto". Esta reflexión refleja su deseo de equilibrar el éxito profesional con la búsqueda de un estilo de vida más saludable y pleno.
Sin embargo, para García, esta libertad no se trata solo de tener más tiempo libre. También implica tomar decisiones más autónomas en su vida diaria. "Me gusta mi trabajo", asegura, "pero a los 50 años me gustaría encontrar ese punto de libertad". Esto significa que ya no está dispuesto a sacrificar su bienestar físico y emocional por el éxito profesional.
La idea de "libertad" también se relaciona con la creación de una marca personal. García afirma que un buen restaurante no es un seguro de vida, sino más bien una inversión a largo plazo. "Hay determinados relojes o bolsos que tienen valor desde el momento en que los compras", explica. En el mundo de la alta cocina, esta idea se aplica particularmente.
En España, según García, vivir de la alta cocina es muy difícil debido al costo de vida y a la competencia. "En otros países, los márgenes son mayores", sostiene. "Aunque en España hay personas que logran hacerlo, no es fácil". Esto se debe en parte a que la alta cocina española ha sido históricamente más competitiva y menos innovadora que otras tradiciones culinarias.
Finalmente, García destaca la importancia de diferenciar entre lo genuino y las imitaciones. "El problema es saber cuando te la están colando", advierte. En el mundo de la alta cocina, esta cuestión es particularmente relevante debido a la tendencia a imitar los estilos y técnicas que se han visto en otros lugares.
En resumen, para Dani García, la libertad no solo se trata de tener más tiempo libre o de equilibrar el trabajo con la vida personal. También implica tomar decisiones más autónomas, crear una marca personal y distinguir entre lo genuino y las imitaciones. Estos temas son centrales en su libro "Cocina en casa como Dani" y reflejan su compromiso con una forma de vida más saludable y plena.
Para García, el alto estrés y la presión constante que enfrenta en su trabajo son los principales motivadores para buscar una mayor libertad. "Hay una canción de La Bien Querida", dice, "cuya letra dice 'no es lo mismo estar vivo que vivir'. Me gusta mi trabajo, pero a los 50 años me gustaría encontrar ese punto de libertad más tarde que pronto". Esta reflexión refleja su deseo de equilibrar el éxito profesional con la búsqueda de un estilo de vida más saludable y pleno.
Sin embargo, para García, esta libertad no se trata solo de tener más tiempo libre. También implica tomar decisiones más autónomas en su vida diaria. "Me gusta mi trabajo", asegura, "pero a los 50 años me gustaría encontrar ese punto de libertad". Esto significa que ya no está dispuesto a sacrificar su bienestar físico y emocional por el éxito profesional.
La idea de "libertad" también se relaciona con la creación de una marca personal. García afirma que un buen restaurante no es un seguro de vida, sino más bien una inversión a largo plazo. "Hay determinados relojes o bolsos que tienen valor desde el momento en que los compras", explica. En el mundo de la alta cocina, esta idea se aplica particularmente.
En España, según García, vivir de la alta cocina es muy difícil debido al costo de vida y a la competencia. "En otros países, los márgenes son mayores", sostiene. "Aunque en España hay personas que logran hacerlo, no es fácil". Esto se debe en parte a que la alta cocina española ha sido históricamente más competitiva y menos innovadora que otras tradiciones culinarias.
Finalmente, García destaca la importancia de diferenciar entre lo genuino y las imitaciones. "El problema es saber cuando te la están colando", advierte. En el mundo de la alta cocina, esta cuestión es particularmente relevante debido a la tendencia a imitar los estilos y técnicas que se han visto en otros lugares.
En resumen, para Dani García, la libertad no solo se trata de tener más tiempo libre o de equilibrar el trabajo con la vida personal. También implica tomar decisiones más autónomas, crear una marca personal y distinguir entre lo genuino y las imitaciones. Estos temas son centrales en su libro "Cocina en casa como Dani" y reflejan su compromiso con una forma de vida más saludable y plena.