IdeasCriollas
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Esta casa, ubicada en El Port de la Selva (Girona), es un ejemplo perfecto de cómo tradición y modernidad se fusionan para crear un espacio acogedor y funcional. La vivienda, llamada Casa Sobrevent, está diseñada para proteger a sus inquilinos del incómodo viento de Tramontana, pero también para ofrecerles vistas impresionantes de la bahía.
La casa sigue el estilo loisiana, con una geometría pura y un volumen compacto. Sin embargo, no se trata de una reproducción rígida del estilo loisiana tradicional, sino que su arquitecto ha encontrado formas innovadoras de actualizar una tradición milenaria. La clave está en la utilización de materiales eficaces y la creación de umbrales y espacios intermedios que permitan una comunicación vertical y horizontal fluida.
La escalera interior, con su carácter recogido y sinuoso, es un ejemplo perfecto de cómo se puede combinar la tradición con la modernidad. Mientras que la escalera exterior se convierte en un elemento funcional para acercarse a las vistas náuticas, la escalera interior permite una comunicación más íntima entre los espacios.
La casa también aprovecha la potencia de la luz y la sombra para crear un ambiente acogedor. Las gruesas paredes cerámicas, acabadas en mortero de cal, aluden a una tradición milenaria y establecen varias vías de comunicación vertical y horizontal.
En resumen, esta casa es un ejemplo perfecto de cómo la tradición se puede fusionar con la modernidad para crear un espacio funcional y acogedor. La creatividad del arquitecto ha encontrado formas innovadoras de actualizar una tradición milenaria, y el resultado es un lugar que no solo protege a sus inquilinos del viento, sino que también ofreceles vistas impresionantes y un ambiente acogedor.
La casa sigue el estilo loisiana, con una geometría pura y un volumen compacto. Sin embargo, no se trata de una reproducción rígida del estilo loisiana tradicional, sino que su arquitecto ha encontrado formas innovadoras de actualizar una tradición milenaria. La clave está en la utilización de materiales eficaces y la creación de umbrales y espacios intermedios que permitan una comunicación vertical y horizontal fluida.
La escalera interior, con su carácter recogido y sinuoso, es un ejemplo perfecto de cómo se puede combinar la tradición con la modernidad. Mientras que la escalera exterior se convierte en un elemento funcional para acercarse a las vistas náuticas, la escalera interior permite una comunicación más íntima entre los espacios.
La casa también aprovecha la potencia de la luz y la sombra para crear un ambiente acogedor. Las gruesas paredes cerámicas, acabadas en mortero de cal, aluden a una tradición milenaria y establecen varias vías de comunicación vertical y horizontal.
En resumen, esta casa es un ejemplo perfecto de cómo la tradición se puede fusionar con la modernidad para crear un espacio funcional y acogedor. La creatividad del arquitecto ha encontrado formas innovadoras de actualizar una tradición milenaria, y el resultado es un lugar que no solo protege a sus inquilinos del viento, sino que también ofreceles vistas impresionantes y un ambiente acogedor.