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Beirut, Líbano - La regresión de miles de sirios a su país ha generado preocupación en el mercado laboral informal libanés. El retorno de refugiados suele ser visto como una solución a los problemas económicos y sociales enfrentados por la población siria desde la guerra civil que devastó el país a partir de 2011.
Sin embargo, muchos expertos creen que este flujo puede poner en riesgo la estabilidad del mercado laboral informal. "Los libaneses critican que los sirios nos quiten nuestros trabajos", afirma Sarah Nasrallah, del Centro Libanés de Derechos Humanos. Nadie quiere ocupar esos vacíos laborales que implican mayor esfuerzo físico por menor retribución económica.
La población siria concentra sus movimientos en sectores como la agricultura, industria, construcción y obras públicas, restauración, limpieza, servicios de reparto y mantenimiento de edificios. Sin embargo, muchos de estos trabajos son malas condiciones laborales con salarios bajos por jornadas más largas sin prestaciones de seguridad social.
Aunque el gobierno libanés ha dado incentivos para que se vayan, algunos como Nasrallah intentan ver esto como una oportunidad para otros trabajadores migrantes o adolescentes. "Este vacío en el mercado laboral es malo, pero podría ser bueno para otros trabajadores", añade.
Sin embargo, la situación en Siria sigue siendo incierta. Al cruzar la frontera, este puñado de dinero se queda en nada. Las condiciones económicas son extremadamente difíciles con oportunidades laborales limitadas y falta de acceso a la educación e incluso enfrentamientos armados localizados en ciertas zonas.
"Muchos refugiados siguen dudando en regresar debido a las condiciones inciertas a corto y largo plazo en Siria", afirma Lisa Abou Khaled, portavoz de ACNUR. Aunque hay muchos sirios dispuestos a volver para reconstruir su país, no todos están dispuestos.
El futuro está entre esa decena de edificios del barrio beirutí de moda, donde Mohammed ha encontrado su puesto como "chico para todo". Sin embargo, la realidad es que cada vez más personas están cuestionando su retorno.
Sin embargo, muchos expertos creen que este flujo puede poner en riesgo la estabilidad del mercado laboral informal. "Los libaneses critican que los sirios nos quiten nuestros trabajos", afirma Sarah Nasrallah, del Centro Libanés de Derechos Humanos. Nadie quiere ocupar esos vacíos laborales que implican mayor esfuerzo físico por menor retribución económica.
La población siria concentra sus movimientos en sectores como la agricultura, industria, construcción y obras públicas, restauración, limpieza, servicios de reparto y mantenimiento de edificios. Sin embargo, muchos de estos trabajos son malas condiciones laborales con salarios bajos por jornadas más largas sin prestaciones de seguridad social.
Aunque el gobierno libanés ha dado incentivos para que se vayan, algunos como Nasrallah intentan ver esto como una oportunidad para otros trabajadores migrantes o adolescentes. "Este vacío en el mercado laboral es malo, pero podría ser bueno para otros trabajadores", añade.
Sin embargo, la situación en Siria sigue siendo incierta. Al cruzar la frontera, este puñado de dinero se queda en nada. Las condiciones económicas son extremadamente difíciles con oportunidades laborales limitadas y falta de acceso a la educación e incluso enfrentamientos armados localizados en ciertas zonas.
"Muchos refugiados siguen dudando en regresar debido a las condiciones inciertas a corto y largo plazo en Siria", afirma Lisa Abou Khaled, portavoz de ACNUR. Aunque hay muchos sirios dispuestos a volver para reconstruir su país, no todos están dispuestos.
El futuro está entre esa decena de edificios del barrio beirutí de moda, donde Mohammed ha encontrado su puesto como "chico para todo". Sin embargo, la realidad es que cada vez más personas están cuestionando su retorno.