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Corales 5 es el nombre de la residencia de Julio Iglesias en Punta Cana, una villa exclusiva donde solo los propietarios y algunos empleados selectos pueden entrar. Los demás deben esperar a que les envíen datos personales para obtener acceso, mientras que las trabajadoras de la casa viven en un estado de cautiverio.
Rebeca, una de las mujeres que habló con nuestro equipo de periodistas, recuerda su vida en Corales 5: desde la humillación hasta el miedo. La villa era como "una película de terror" donde Rebeca y otras empleadas eran presas de un hombre poderoso.
Después del pitido del carrito de golf, las trabajadoras tenían que correr hacia él y prepararse para sus instrucciones diarias. En ellas, se esperaba que limpiar y cocinar al ritmo de la villa. A veces, no era posible realizar sus tareas sin ser acosadas por el dueño o su gobernanta.
Si Rebeca se atrevió a decirle que quería dejar la casa, fue congelada en un momento de miedo, y fue ella quien intentó calmarla. Sin embargo, su historia no es única; otras mujeres también han hablado sobre el control total ejercido por Iglesias y su gobernanta.
La casa de Julio Iglesias en Punta Cana es un escenario de acoso, abuso y coacción, donde las empleadas se sienten como "esclavas del siglo XXI".
Rebeca, una de las mujeres que habló con nuestro equipo de periodistas, recuerda su vida en Corales 5: desde la humillación hasta el miedo. La villa era como "una película de terror" donde Rebeca y otras empleadas eran presas de un hombre poderoso.
Después del pitido del carrito de golf, las trabajadoras tenían que correr hacia él y prepararse para sus instrucciones diarias. En ellas, se esperaba que limpiar y cocinar al ritmo de la villa. A veces, no era posible realizar sus tareas sin ser acosadas por el dueño o su gobernanta.
Si Rebeca se atrevió a decirle que quería dejar la casa, fue congelada en un momento de miedo, y fue ella quien intentó calmarla. Sin embargo, su historia no es única; otras mujeres también han hablado sobre el control total ejercido por Iglesias y su gobernanta.
La casa de Julio Iglesias en Punta Cana es un escenario de acoso, abuso y coacción, donde las empleadas se sienten como "esclavas del siglo XXI".