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La vida en Yakutsk, la ciudad más fría del mundo, es un verdadero desafío para aquellos que la habitan. El invierno es constante y sin truce, con temperaturas que llegan a -71 grados centígrados, lo que obliga a los habitantes a ser extremadamente cuidadosos con su vestimenta y sus hábitos diarios.
En la mayoría de los edificios, especialmente en aquellos de hormigón, se ha instalado una calefacción central 24/7, pero en los barrios más humildes y las viejas casas de madera de las afueras, esta comodidad no es un derecho, sino un lujo. En estos pisos de madera, la falta de fontanería moderna y la ausencia de aseos en el interior hacen que la vida sea increíblemente difícil.
"La vida en estos pisos de madera es una pesadilla", me cuenta Kiun B, quien vive en uno de estos barrios. "No hay inodoros, por lo que debemos recurrir a cubos para ir al baño y luego tenemos que llevarlos fuera para vaciarlos". Esta solución es dura y exigente, ya que el aire frío se cuela por los huecos de las ventanas y las paredes, lo que dificulta mantener el calor incluso dentro de casa.
La falta de aislamiento también se siente en las habitaciones. Aunque la calefacción central es una comodidad, "el aire frío se filtra por las ventanas y las paredes", dice Kiun B. "Es como si estuvieras viviendo en un hielo cubierto". La única forma de mantener el calor es con capas de ropa y mantas extra, pero incluso así, la temperatura puede ser muy baja.
Al salir a la calle, la experiencia es aún más dura. La temperatura puede llegar a -50 grados centígrados, lo que obliga a los habitantes a usar varias capas de ropa especial de invierno para protegerse del frío extremo. Pero incluso así, la piel empieza a congelarse después de unos minutos al aire libre. "La piel de mi nariz se está convirtiendo en blanca", me cuenta Kiun B.
En los centros comerciales y cines, por otro lado, hay vida y actividad. Son refugios climáticos y sociales donde la gente se reúne con amigos o simplemente pasa el rato lejos del hielo. "Es como si estuvieras en una segunda sala de estar", me dice Kiun B.
En resumen, vivir en Yakutsk es un desafío constante para aquellos que la habitan. La falta de comodidades y la ausencia de derechos básicos como el acceso a inodoros y aseos son experiencias que muchos deben enfrentar todos los días.
En la mayoría de los edificios, especialmente en aquellos de hormigón, se ha instalado una calefacción central 24/7, pero en los barrios más humildes y las viejas casas de madera de las afueras, esta comodidad no es un derecho, sino un lujo. En estos pisos de madera, la falta de fontanería moderna y la ausencia de aseos en el interior hacen que la vida sea increíblemente difícil.
"La vida en estos pisos de madera es una pesadilla", me cuenta Kiun B, quien vive en uno de estos barrios. "No hay inodoros, por lo que debemos recurrir a cubos para ir al baño y luego tenemos que llevarlos fuera para vaciarlos". Esta solución es dura y exigente, ya que el aire frío se cuela por los huecos de las ventanas y las paredes, lo que dificulta mantener el calor incluso dentro de casa.
La falta de aislamiento también se siente en las habitaciones. Aunque la calefacción central es una comodidad, "el aire frío se filtra por las ventanas y las paredes", dice Kiun B. "Es como si estuvieras viviendo en un hielo cubierto". La única forma de mantener el calor es con capas de ropa y mantas extra, pero incluso así, la temperatura puede ser muy baja.
Al salir a la calle, la experiencia es aún más dura. La temperatura puede llegar a -50 grados centígrados, lo que obliga a los habitantes a usar varias capas de ropa especial de invierno para protegerse del frío extremo. Pero incluso así, la piel empieza a congelarse después de unos minutos al aire libre. "La piel de mi nariz se está convirtiendo en blanca", me cuenta Kiun B.
En los centros comerciales y cines, por otro lado, hay vida y actividad. Son refugios climáticos y sociales donde la gente se reúne con amigos o simplemente pasa el rato lejos del hielo. "Es como si estuvieras en una segunda sala de estar", me dice Kiun B.
En resumen, vivir en Yakutsk es un desafío constante para aquellos que la habitan. La falta de comodidades y la ausencia de derechos básicos como el acceso a inodoros y aseos son experiencias que muchos deben enfrentar todos los días.