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**¿Cómo protegerse de los fraudes ‘online’ en tiempos de compras masivas?**
Pongamos que estás buscando esa prenda que lleva un tiempo rondándote por la cabeza y que falta en tu armario. Ni rastro hasta que, zas, ¡ahí está! En ese anuncio que te acaba de saltar y rebajadísima. Solo quedan dos unidades. Hay que comprarla, ¡rápido!
Pero nunca llegará ese paquete. O llegará un producto de calidad ínfima. Imposible recuperar el dinero o devolverlo. Y, además, has enviado tus datos bancarios a un posible ciberdelincuente. Los hackers sí crearon un buen producto, una página falsa —a veces replican la de marcas conocidas— que aprovecha esa debilidad tan humana de comprar por impulso.
Sin embargo, tomarse un minuto para revisar las opiniones de otros usuarios hubiera destapado el fraude. ¿Cuántos caen en ciberestafas? Nada menos que el 8% de los compradores online dicen haber sido víctimas de alguna, según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI).
**Consejos básicos para no figurar nunca en esa estadística**
Lo mejor es tener presentes estos consejos básicos de seguridad:
* Descargar apps de compra solo en las tiendas Apple Store y Play Store y solo en webs oficiales, de referencia, con aviso legal y condiciones de venta.
* Aprende a cazar web trampa: desconfiar de titulares impactantes (clickbait), salir corriendo si ves falta de información sobre el contacto de la supuesta empresa, errores de diseño, gramaticales o malas traducciones, fotos pixeladas o de baja calidad o botones, enlaces o perfiles en redes que no funcionan bien.
* La prueba del algodón en la URL: la dirección web debe comenzar con https:// (la “s” es esencial para la seguridad) e incluir el icono del candado. Pero ojo, los estafadores diseñan webs que cumplen estos requisitos y tienen certificados válidos.
* El paso decisivo: un método de pago fiable: el más recomendable es la tarjeta con autenticación reforzada a través de tu app bancaria (claves, códigos o identificación biométrica).
* Otros consejos para comprar con tranquilidad: utilizar una tarjeta prepago, modificar los límites de gasto de tus tarjetas, apagar la tarjeta si no vas a usarla o limitar funcionalidades como la de comprar online para evitar que otro lo haga si accede a tus datos.
No olvides activar las alertas y notificaciones de tus cuentas y tarjetas para estar al tanto de todos los movimientos y transacciones. Así podrás reaccionar enseguida al ver por ejemplo un pago no autorizado por ti.
**Recuerda: la seguridad empieza por uno mismo**
Si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, puede que no sea ni buena ni cierta. Lo primero es tomar conciencia de que la seguridad empieza por uno mismo, hay que aplicar estos consejos y recurrir a fuentes fiables ante cualquier duda.
Pongamos que estás buscando esa prenda que lleva un tiempo rondándote por la cabeza y que falta en tu armario. Ni rastro hasta que, zas, ¡ahí está! En ese anuncio que te acaba de saltar y rebajadísima. Solo quedan dos unidades. Hay que comprarla, ¡rápido!
Pero nunca llegará ese paquete. O llegará un producto de calidad ínfima. Imposible recuperar el dinero o devolverlo. Y, además, has enviado tus datos bancarios a un posible ciberdelincuente. Los hackers sí crearon un buen producto, una página falsa —a veces replican la de marcas conocidas— que aprovecha esa debilidad tan humana de comprar por impulso.
Sin embargo, tomarse un minuto para revisar las opiniones de otros usuarios hubiera destapado el fraude. ¿Cuántos caen en ciberestafas? Nada menos que el 8% de los compradores online dicen haber sido víctimas de alguna, según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI).
**Consejos básicos para no figurar nunca en esa estadística**
Lo mejor es tener presentes estos consejos básicos de seguridad:
* Descargar apps de compra solo en las tiendas Apple Store y Play Store y solo en webs oficiales, de referencia, con aviso legal y condiciones de venta.
* Aprende a cazar web trampa: desconfiar de titulares impactantes (clickbait), salir corriendo si ves falta de información sobre el contacto de la supuesta empresa, errores de diseño, gramaticales o malas traducciones, fotos pixeladas o de baja calidad o botones, enlaces o perfiles en redes que no funcionan bien.
* La prueba del algodón en la URL: la dirección web debe comenzar con https:// (la “s” es esencial para la seguridad) e incluir el icono del candado. Pero ojo, los estafadores diseñan webs que cumplen estos requisitos y tienen certificados válidos.
* El paso decisivo: un método de pago fiable: el más recomendable es la tarjeta con autenticación reforzada a través de tu app bancaria (claves, códigos o identificación biométrica).
* Otros consejos para comprar con tranquilidad: utilizar una tarjeta prepago, modificar los límites de gasto de tus tarjetas, apagar la tarjeta si no vas a usarla o limitar funcionalidades como la de comprar online para evitar que otro lo haga si accede a tus datos.
No olvides activar las alertas y notificaciones de tus cuentas y tarjetas para estar al tanto de todos los movimientos y transacciones. Así podrás reaccionar enseguida al ver por ejemplo un pago no autorizado por ti.
**Recuerda: la seguridad empieza por uno mismo**
Si una oferta parece demasiado buena para ser cierta, puede que no sea ni buena ni cierta. Lo primero es tomar conciencia de que la seguridad empieza por uno mismo, hay que aplicar estos consejos y recurrir a fuentes fiables ante cualquier duda.