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Los jóvenes se comparan con fotos de cuerpos perfectos. A las redes sociales les gusta el "qué guapa estás", pero lo que no le gusta es estar desbordada por las emociones en el posparto.
El uso constante de las redes sociales aumenta la insatisfacción corporal, la ansiedad y la depresión, según Robin Rica, psicólogo clínico especializado en trastornos de conducta alimentaria. La sobreexposición a estas plataformas hace que los jóvenes se confronten con lo que menos les gusta de ellos mismos con lo que más les gusta de alguien en su móvil.
La belleza en las redes sociales es una trampa. "Cuanto más perfecta parece la imagen, más frágil suele ser la valoración de uno mismo", afirma Lara Ferreiro, psicóloga y terapeuta de pareja y familia. Muchos adolescentes construyen su valor personal en función de los filtros y la validación externa, lo que deja su autoestima en manos de un algoritmo.
Las redes sociales pueden ser un riesgo para la privacidad, la autoimagen y la presión social. El uso problemático de estas plataformas se asocia con un mayor malestar emocional, una peor calidad de vida e incluso un mayor riesgo suicida. El psicólogo Robin Rica aconseja a los adolescentes que busquen el refugio de la naturaleza y que no dependan del "espejo" digital.
Las familias deben ser conscientes del impacto de las redes sociales en sus hijos y deben supervisar su uso. También es importante enseñarles a reconocer cuando se sienten comparativos o inseguros y cómo superar estos sentimientos. La comprensión mutua entre padres e hijos es clave para evitar que la presión estética de las redes sociales afecte la autoestima de los jóvenes.
Las instituciones educativas también deben jugar un papel importante en la prevención de este tipo de problemas. Se han desarrollado programas y estrategias para ayudar a los adolescentes a comprender el impacto de las redes sociales en su autoestima y a aprender a utilizarlas de manera saludable.
El uso constante de las redes sociales aumenta la insatisfacción corporal, la ansiedad y la depresión, según Robin Rica, psicólogo clínico especializado en trastornos de conducta alimentaria. La sobreexposición a estas plataformas hace que los jóvenes se confronten con lo que menos les gusta de ellos mismos con lo que más les gusta de alguien en su móvil.
La belleza en las redes sociales es una trampa. "Cuanto más perfecta parece la imagen, más frágil suele ser la valoración de uno mismo", afirma Lara Ferreiro, psicóloga y terapeuta de pareja y familia. Muchos adolescentes construyen su valor personal en función de los filtros y la validación externa, lo que deja su autoestima en manos de un algoritmo.
Las redes sociales pueden ser un riesgo para la privacidad, la autoimagen y la presión social. El uso problemático de estas plataformas se asocia con un mayor malestar emocional, una peor calidad de vida e incluso un mayor riesgo suicida. El psicólogo Robin Rica aconseja a los adolescentes que busquen el refugio de la naturaleza y que no dependan del "espejo" digital.
Las familias deben ser conscientes del impacto de las redes sociales en sus hijos y deben supervisar su uso. También es importante enseñarles a reconocer cuando se sienten comparativos o inseguros y cómo superar estos sentimientos. La comprensión mutua entre padres e hijos es clave para evitar que la presión estética de las redes sociales afecte la autoestima de los jóvenes.
Las instituciones educativas también deben jugar un papel importante en la prevención de este tipo de problemas. Se han desarrollado programas y estrategias para ayudar a los adolescentes a comprender el impacto de las redes sociales en su autoestima y a aprender a utilizarlas de manera saludable.