LatamVibrante
Well-known member
China ha consolidado su posición como líder mundial del consumo eléctrico, superando el umbral de los 10 billones de kilovatios hora (kWh) con un margen abultado. El país alcanzó una cifra récord de 10,36 billones de kWh en 2025, lo que representa un aumento del 5% respecto al año anterior y más del doble de la electricidad consumida por Estados Unidos.
La demanda energética china ha llegado a superar la combinación de consumo total de la Unión Europea, Rusia, India y Japón. Este crecimiento sin precedentes refleja la intensidad energética del modelo industrial chino, pese a los esfuerzos oficiales por optimizar la eficiencia y reducir la dependencia en sectores más contaminantes.
El sector secundario sigue siendo el motor del consumo, con un aumento interanual del 3,7% al absorbir 6,63 billones de kWh. Sin embargo, es el sector terciario el que ha experimentado el avance más dinámico, con un crecimiento del 8,2% respecto a 2024. La expansión de los servicios y la economía digital han sido clave en este proceso.
El consumo residencial también ha crecido, con un aumento del 6,3% al alcanzar 1,58 billones de kWh. Por otro lado, el sector primario se ha mantenido relativamente estable, con una variación del 9,9%.
La ANE destaca la expansión del consumo relacionado con la carga y sustitución de baterías, que creció un 48,8%. Además, los sectores de transmisión de información, software y tecnologías de la información también han experimentado un fuerte repunte.
Este récord energético se produce en un contexto de macroeconomía fortalecida. China ha cerrado el año con el mayor superávit comercial de la historia a escala mundial, incluso ajustado a la inflación. El país alcanzó los 8,51 billones de yuanes de superávit comercial, lo que refleja un crecimiento de las exportaciones y un estancamiento de las importaciones.
La combinación de este consumo eléctrico sin precedentes y este superávit comercial récord sugiere la resiliencia del modelo económico chino. La autosuficiencia industrial, la diversificación de mercados exteriores y el impulso de sectores tecnológicos y energéticos han sido clave en este proceso. Sin embargo, también plantea desafíos estructurales relacionados con la sostenibilidad, la eficiencia energética y la transición hacia fuentes menos intensivas en carbono. En un contexto de crecientes tensiones comerciales y geopolíticas a escala global, China debe enfrentar estos retos para garantizar su sostenibilidad económica y ambiental a largo plazo.
La demanda energética china ha llegado a superar la combinación de consumo total de la Unión Europea, Rusia, India y Japón. Este crecimiento sin precedentes refleja la intensidad energética del modelo industrial chino, pese a los esfuerzos oficiales por optimizar la eficiencia y reducir la dependencia en sectores más contaminantes.
El sector secundario sigue siendo el motor del consumo, con un aumento interanual del 3,7% al absorbir 6,63 billones de kWh. Sin embargo, es el sector terciario el que ha experimentado el avance más dinámico, con un crecimiento del 8,2% respecto a 2024. La expansión de los servicios y la economía digital han sido clave en este proceso.
El consumo residencial también ha crecido, con un aumento del 6,3% al alcanzar 1,58 billones de kWh. Por otro lado, el sector primario se ha mantenido relativamente estable, con una variación del 9,9%.
La ANE destaca la expansión del consumo relacionado con la carga y sustitución de baterías, que creció un 48,8%. Además, los sectores de transmisión de información, software y tecnologías de la información también han experimentado un fuerte repunte.
Este récord energético se produce en un contexto de macroeconomía fortalecida. China ha cerrado el año con el mayor superávit comercial de la historia a escala mundial, incluso ajustado a la inflación. El país alcanzó los 8,51 billones de yuanes de superávit comercial, lo que refleja un crecimiento de las exportaciones y un estancamiento de las importaciones.
La combinación de este consumo eléctrico sin precedentes y este superávit comercial récord sugiere la resiliencia del modelo económico chino. La autosuficiencia industrial, la diversificación de mercados exteriores y el impulso de sectores tecnológicos y energéticos han sido clave en este proceso. Sin embargo, también plantea desafíos estructurales relacionados con la sostenibilidad, la eficiencia energética y la transición hacia fuentes menos intensivas en carbono. En un contexto de crecientes tensiones comerciales y geopolíticas a escala global, China debe enfrentar estos retos para garantizar su sostenibilidad económica y ambiental a largo plazo.