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Un capo chino de un "imperio del ciberfraude" se entrega a las autoridades en Camboya, China.
El magnate Chen Zhi, quien presuntamente era el cerebro detrás de una vasta red criminal en múltiples continentes, ha sido extraditado desde Camboya a China, según informó la agencia estatal CCTV. El 38-year-old se enfrentaba a cargos en Estados Unidos por fraude electrónico y lavado de dinero.
Según las investigaciones, Chen había fundado el Grupo Prince, un conglomerado empresarial multinacional con sede en Camboya, que supuestamente actuaba como pantalla para cometer estafas de inversión en criptomonedas. La operación del timo electrónico se llevó a cabo mediante redes de fraude en múltiples continentes.
La oficina de Derechos Humanos de la ONU calculaba en 2023 que solo en Myanmar podría haber hasta 120.000 personas retenidas, y otras 100.000 en Camboya. Son esas personas que hay detrás de los típicos mensajes que a veces llegan por WhatsApp o Instagram: “Hola”; “Hi”; “Hello”.
El ahora detenido era el líder de un grupo criminal que operaba bajo el paraguas del Grupo Prince, una organización basada en el sufrimiento humano. Trabajadores víctimas de trata eran confinados en recintos similares a prisiones y obligados a realizar estafas en línea a escala industrial, aprovechándose de miles de personas en todo el mundo, incluyendo muchas aquí en Estados Unidos.
La repatriación de Chen se llevó a cabo con éxito desde Phnom Penh —la capital camboyana—, después del envío de un equipo de trabajo del Ministerio de Seguridad Pública chino. Las autoridades chinas han asegurado que harán pública la primera lista de búsqueda y captura de otros miembros clave de la banda en los próximos días.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos clasificó al grupo como organización criminal transnacional y ha impuesto sanciones a más de un centenar de personas y entidades vinculadas. El Gobierno británico también congeló sus activos, entre ellos 19 propiedades situadas en Londres.
El caso del timo electrónico que operaba bajo el Grupo Prince es uno de los más grandes en la historia de Estados Unidos, según declaró el fiscal general adjunto de Seguridad Nacional, John A. Eisenberg.
El magnate Chen Zhi, quien presuntamente era el cerebro detrás de una vasta red criminal en múltiples continentes, ha sido extraditado desde Camboya a China, según informó la agencia estatal CCTV. El 38-year-old se enfrentaba a cargos en Estados Unidos por fraude electrónico y lavado de dinero.
Según las investigaciones, Chen había fundado el Grupo Prince, un conglomerado empresarial multinacional con sede en Camboya, que supuestamente actuaba como pantalla para cometer estafas de inversión en criptomonedas. La operación del timo electrónico se llevó a cabo mediante redes de fraude en múltiples continentes.
La oficina de Derechos Humanos de la ONU calculaba en 2023 que solo en Myanmar podría haber hasta 120.000 personas retenidas, y otras 100.000 en Camboya. Son esas personas que hay detrás de los típicos mensajes que a veces llegan por WhatsApp o Instagram: “Hola”; “Hi”; “Hello”.
El ahora detenido era el líder de un grupo criminal que operaba bajo el paraguas del Grupo Prince, una organización basada en el sufrimiento humano. Trabajadores víctimas de trata eran confinados en recintos similares a prisiones y obligados a realizar estafas en línea a escala industrial, aprovechándose de miles de personas en todo el mundo, incluyendo muchas aquí en Estados Unidos.
La repatriación de Chen se llevó a cabo con éxito desde Phnom Penh —la capital camboyana—, después del envío de un equipo de trabajo del Ministerio de Seguridad Pública chino. Las autoridades chinas han asegurado que harán pública la primera lista de búsqueda y captura de otros miembros clave de la banda en los próximos días.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos clasificó al grupo como organización criminal transnacional y ha impuesto sanciones a más de un centenar de personas y entidades vinculadas. El Gobierno británico también congeló sus activos, entre ellos 19 propiedades situadas en Londres.
El caso del timo electrónico que operaba bajo el Grupo Prince es uno de los más grandes en la historia de Estados Unidos, según declaró el fiscal general adjunto de Seguridad Nacional, John A. Eisenberg.