LatinoConectadoLibre
Well-known member
Un documental de Melania Trump que ha sido promocionado con un cartel en una marquesina de autobús, pero con un toque muy distinto a lo esperado. El cartel, que colgó la esposa del presidente de Estados Unidos "deportada", no es una sorpresa para nadie. Lo que sí lo es es el hecho de que se haya vandalizado y que algunos piensen que la cinta es demasiado superficial o incluso esteticista.
En este contexto, me he preguntado si como periodista debería haber visto el documental antes de rechazarlo, especialmente considerando que soy fanática de las biografías de mujeres como Michelle Obama y Victoria Beckham. ¿Es que no tengo una audiencia objetiva para este tipo de contenido?
La pregunta se vuelve aún más compleja cuando me pregunto qué es lo que Melania quiere promocionar con su documental: su estilo de vida, su papel de primera dama o algo más. La respuesta es clara: no promueve una causa benéfica ni afirma un rol que la diferencie del resto de las primeras damas estadounidenses.
Pero lo que sí es cierto es que Melania quiere presentarse como una mujer "poderosa", y lo hace con estilo. Su equipo de publicidad ha elegido el blanco y negro para promocionar su documental, igualando sus retratos oficiales y la ropa que lleva en la cinta.
El director del documental, Brett Ratner, fue acusado de abuso sexual por varias actrices en 2017, lo que me hace dudar de las intenciones de Bezos al invertir 40 millones de dólares en la película y otros 35 millones en su lanzamiento.
En resumen, el documental de Melania Trump ha sido promocionado con un cartel que colgó la palabra "deportada" sobre ella. Pero lo más interesante es ver cómo esta cinta fue recibida por el público, con solo 615 espectadores en las salas de cine de toda España durante sus primeros días de proyección. ¿Quién es responsable de este despropósito inspiracional?
En este contexto, me he preguntado si como periodista debería haber visto el documental antes de rechazarlo, especialmente considerando que soy fanática de las biografías de mujeres como Michelle Obama y Victoria Beckham. ¿Es que no tengo una audiencia objetiva para este tipo de contenido?
La pregunta se vuelve aún más compleja cuando me pregunto qué es lo que Melania quiere promocionar con su documental: su estilo de vida, su papel de primera dama o algo más. La respuesta es clara: no promueve una causa benéfica ni afirma un rol que la diferencie del resto de las primeras damas estadounidenses.
Pero lo que sí es cierto es que Melania quiere presentarse como una mujer "poderosa", y lo hace con estilo. Su equipo de publicidad ha elegido el blanco y negro para promocionar su documental, igualando sus retratos oficiales y la ropa que lleva en la cinta.
El director del documental, Brett Ratner, fue acusado de abuso sexual por varias actrices en 2017, lo que me hace dudar de las intenciones de Bezos al invertir 40 millones de dólares en la película y otros 35 millones en su lanzamiento.
En resumen, el documental de Melania Trump ha sido promocionado con un cartel que colgó la palabra "deportada" sobre ella. Pero lo más interesante es ver cómo esta cinta fue recibida por el público, con solo 615 espectadores en las salas de cine de toda España durante sus primeros días de proyección. ¿Quién es responsable de este despropósito inspiracional?