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El caos ferroviario en Cataluña se está filtrando hasta las universidades. El problema de la interrupción de la movilidad ha afectado a miles de estudiantes que no pueden desplazarse hasta los campus en el momento adecuado, lo que ha llevado a una crisis de flexibilidad en la evaluación.
En este contexto de fuerza mayor, las universidades catalanas han tomado la decisión de priorizar la tranquilidad y el bienestar de sus estudiantes. La UB ha suspendido todas las pruebas de evaluación previstas para ese día, mientras que la Autònoma ha mantenido la actividad académica y anunció ser flexible en los procedimientos de evaluación.
La Pompeu Fabra (UPF) también mantiene la actividad académica prevista "en la medida de lo posible" y estableció alternativas para los estudiantes que no puedan asistir presencialmente a alguna prueba. Por su parte, la UPC ha garantizado al estudiantado que la situación ferroviaria no les perjudicaría de cara a ningún examen.
La flexibilidad en la evaluación es el nuevo enfoque que las universidades catalanas están adoptando para abordar esta crisis. El rectorado de la UAB mantiene la actividad con normalidad, pero ha indicado al profesorado que sea flexible en los procedimientos de evaluación del alumnado afectado hasta que se restablezca la movilidad con normalidad.
Además, la UB ha decidido alargar las medidas que anunció la semana pasada para los alumnos que no puedan acudir a los exámenes u otras pruebas de evaluación. En la UPC sigue vigente el mensaje difundido el miércoles 21: los centros y el profesorado habilitarán mecanismos alternativos de evaluación o reprogramarán los exámenes, de acuerdo con la normativa vigente que reconoce causas de fuerza mayor.
El nerviosismo cunta entre los jóvenes estudiantes. Marioni, estudiante de la Universitat de Girona y con un examen programado a las 12.00, ha explicado su angustia después de esperar el tren durante horas sin saber si llegaría o no.
La vicealcaldesa de Girona, Gemma Geis i Carreras, ha lamentado la situación y ha emplazado a la conselleria a emprender alguna iniciativa para abordar este problema. Fuentes del Departament explican que la vía más efectiva para ponerse en contacto con la conselleria no es X (antes Twitter) sino el teléfono o el email.
En resumen, las universidades catalanas están adoptando una postura de flexibilidad y comprensión hacia los estudiantes afectados por el caos ferroviario. Sin embargo, se sigue esperando que se tomen medidas concretas para abordar esta crisis y garantizar que los estudiantes puedan acceder a sus estudios sin problemas.
En este contexto de fuerza mayor, las universidades catalanas han tomado la decisión de priorizar la tranquilidad y el bienestar de sus estudiantes. La UB ha suspendido todas las pruebas de evaluación previstas para ese día, mientras que la Autònoma ha mantenido la actividad académica y anunció ser flexible en los procedimientos de evaluación.
La Pompeu Fabra (UPF) también mantiene la actividad académica prevista "en la medida de lo posible" y estableció alternativas para los estudiantes que no puedan asistir presencialmente a alguna prueba. Por su parte, la UPC ha garantizado al estudiantado que la situación ferroviaria no les perjudicaría de cara a ningún examen.
La flexibilidad en la evaluación es el nuevo enfoque que las universidades catalanas están adoptando para abordar esta crisis. El rectorado de la UAB mantiene la actividad con normalidad, pero ha indicado al profesorado que sea flexible en los procedimientos de evaluación del alumnado afectado hasta que se restablezca la movilidad con normalidad.
Además, la UB ha decidido alargar las medidas que anunció la semana pasada para los alumnos que no puedan acudir a los exámenes u otras pruebas de evaluación. En la UPC sigue vigente el mensaje difundido el miércoles 21: los centros y el profesorado habilitarán mecanismos alternativos de evaluación o reprogramarán los exámenes, de acuerdo con la normativa vigente que reconoce causas de fuerza mayor.
El nerviosismo cunta entre los jóvenes estudiantes. Marioni, estudiante de la Universitat de Girona y con un examen programado a las 12.00, ha explicado su angustia después de esperar el tren durante horas sin saber si llegaría o no.
La vicealcaldesa de Girona, Gemma Geis i Carreras, ha lamentado la situación y ha emplazado a la conselleria a emprender alguna iniciativa para abordar este problema. Fuentes del Departament explican que la vía más efectiva para ponerse en contacto con la conselleria no es X (antes Twitter) sino el teléfono o el email.
En resumen, las universidades catalanas están adoptando una postura de flexibilidad y comprensión hacia los estudiantes afectados por el caos ferroviario. Sin embargo, se sigue esperando que se tomen medidas concretas para abordar esta crisis y garantizar que los estudiantes puedan acceder a sus estudios sin problemas.