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En Mineápolis, la violencia del poder no tiene fronteras. Una ciudad que se convirtió en un escenario de terror estatal cuando la muerte de Alex Pretti y Renee Good dejó una brecha de justicia abierta. Un crimen que el gobierno intenta pasar por "terrorismo doméstico", pero la realidad es que las balas de los agentes federales de inmigración han encontrado a civiles inocentes.
Bruce Springsteen, el mensajero del corazón y la voz de la justicia, lanzó esta semana su nuevo tema "Streets of Minneapolis" como respuesta a la brutalidad de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Una canción que vibra con el dolor y la indignación de una ciudad que no quiere ser olvidada.
Springsteen nos recuerda que la violencia no es solo un problema del otro lado, sino que también está cerca de nosotros. La canción critica a "Rey Trump" y a sus "matones federales" que se atreven a darle la vuelta al derecho de inmigrantes a vivir sin miedo. Una crítica justa, considerando el caso de Pretti y Good.
La canción también hace referencia a la memoria de las víctimas, Alex y Renee, y transmite una voz rasposa que nos hace sentir la ira y la tristeza de una ciudad que se siente ignorada. Un llamado a la acción que resuena en todo el país.
La canción no es solo un tributo a las víctimas, sino también un recordatorio de que la justicia y la igualdad son derechos humanos fundamentales. A pesar de los intentos del gobierno por desviar la verdad, Springsteen nos recuerda que la realidad está allí, en las calles de Minneapolis.
La canción es el llamado a la acción que Mineápolis necesita, un recordatorio de que hay personas que se atreven a hablar con voz alta contra la injusticia. La canción es un himno a la justicia y la igualdad, un grito en la oscuridad que nos hace sentir que no estamos solos.
La violencia del poder no tiene fronteras, pero la justicia sí. Y Springsteen nos recuerda que la justicia es lo más importante de todo.
Bruce Springsteen, el mensajero del corazón y la voz de la justicia, lanzó esta semana su nuevo tema "Streets of Minneapolis" como respuesta a la brutalidad de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Una canción que vibra con el dolor y la indignación de una ciudad que no quiere ser olvidada.
Springsteen nos recuerda que la violencia no es solo un problema del otro lado, sino que también está cerca de nosotros. La canción critica a "Rey Trump" y a sus "matones federales" que se atreven a darle la vuelta al derecho de inmigrantes a vivir sin miedo. Una crítica justa, considerando el caso de Pretti y Good.
La canción también hace referencia a la memoria de las víctimas, Alex y Renee, y transmite una voz rasposa que nos hace sentir la ira y la tristeza de una ciudad que se siente ignorada. Un llamado a la acción que resuena en todo el país.
La canción no es solo un tributo a las víctimas, sino también un recordatorio de que la justicia y la igualdad son derechos humanos fundamentales. A pesar de los intentos del gobierno por desviar la verdad, Springsteen nos recuerda que la realidad está allí, en las calles de Minneapolis.
La canción es el llamado a la acción que Mineápolis necesita, un recordatorio de que hay personas que se atreven a hablar con voz alta contra la injusticia. La canción es un himno a la justicia y la igualdad, un grito en la oscuridad que nos hace sentir que no estamos solos.
La violencia del poder no tiene fronteras, pero la justicia sí. Y Springsteen nos recuerda que la justicia es lo más importante de todo.