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En el corazón del Círculo de Bellas Artes, la cultura se convirtió en el motor estratégico para Barcelona frente al 2026. Esta jornada celebrada en Madrid, organizada por Turisme de Barcelona y la institución madrileña, reunió a los principales responsables culturales de ambas ciudades con el objetivo de analizar el papel de la cultura en el desarrollo urbano, el turismo y la proyección internacional. La sesión inició con un minuto de silencio en recuerdo del accidente de Adamuz, por lo que se ausentó el alcalde de Barcelona.
El presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández León, destacó la cultura como "motor del progreso, de la reflexión y del cultivo de las mentes". Aunque advirtió sobre el peligro que conlleva excederse en el turismo. En este sentido, defendió el papel de las instituciones culturales como espacios independientes que garantizan la "libertad de creación, de pensamiento y de expresión".
Jordi Clos, presidente del comité ejecutivo de Turisme de Barcelona, sentó en el marco de la estrategia de alianzas impulsada por la ciudad. El objetivo es reforzar la cooperación entre instituciones culturales y turismo, así como entre las propias equipaciones y entre Barcelona y Madrid. "Competimos, pero debemos cooperar de forma intensa y activa" afirmó, con el ojo puesto en mejorar el perfil de los visitantes y en fortalecer la proyección internacional de las propuestas culturales de ambas ciudades.
La alianza entre instituciones culturales ha sido clave para iniciativas como Barcelona Obertura y para el desarrollo de proyectos conjuntos en música y museos. También destacó Clos la necesidad de que el crecimiento turístico tenga un retorno directo en la capacidad cultural de la ciudad, ya que parte de esta recolección debe servir para potenciar las grandes exposiciones internacionales que necesita Barcelona.
El programa se estructuró en dos bloques principales: la música y el arte. En el primero, se abordó el papel de la música clásica como lenguaje universal para posicionar la ciudad con la experiencia de Barcelona Obertura como ejemplo de colaboración entre instituciones. El segundo bloque se centró en el arte desde distintos enfoques, con mesas dedicadas a los museos de autor, la arquitectura y la contemporaneidad.
Una mesa destacada ocupó un lugar por su enfoque transversal y por el perfil de sus participantes. Moderada por Luis Alemany, reunió a Guim Costa, decano del Colegio de Arquitectos de Cataluña; Marta Lacambra, directora general de la Fundació Catalunya La Pedrera, y Pepe Serra, director del MNAC.
La jornada sirvió como pie para presentar la escena artística de Barcelona en el primer semestre de 2026. Conciertos destacados con Rosalía, Eric Clapton y Bad Bunny; exposiciones como Miró y los Estados Unidos o la obra de Marina Abramovic en el Liceu.
El evento concluyó con un cierre institucional que reforzó la idea de la cultura como vector de desarrollo urbano, impacto social y proyección exterior. El encuentro sirvió para escenificar un diálogo entre Barcelona y Madrid basado en la cooperación cultural y en la voluntad de pensar la ciudad desde la cultura más allá de su dimensión estrictamente promocional.
El presidente del Círculo de Bellas Artes, Juan Miguel Hernández León, destacó la cultura como "motor del progreso, de la reflexión y del cultivo de las mentes". Aunque advirtió sobre el peligro que conlleva excederse en el turismo. En este sentido, defendió el papel de las instituciones culturales como espacios independientes que garantizan la "libertad de creación, de pensamiento y de expresión".
Jordi Clos, presidente del comité ejecutivo de Turisme de Barcelona, sentó en el marco de la estrategia de alianzas impulsada por la ciudad. El objetivo es reforzar la cooperación entre instituciones culturales y turismo, así como entre las propias equipaciones y entre Barcelona y Madrid. "Competimos, pero debemos cooperar de forma intensa y activa" afirmó, con el ojo puesto en mejorar el perfil de los visitantes y en fortalecer la proyección internacional de las propuestas culturales de ambas ciudades.
La alianza entre instituciones culturales ha sido clave para iniciativas como Barcelona Obertura y para el desarrollo de proyectos conjuntos en música y museos. También destacó Clos la necesidad de que el crecimiento turístico tenga un retorno directo en la capacidad cultural de la ciudad, ya que parte de esta recolección debe servir para potenciar las grandes exposiciones internacionales que necesita Barcelona.
El programa se estructuró en dos bloques principales: la música y el arte. En el primero, se abordó el papel de la música clásica como lenguaje universal para posicionar la ciudad con la experiencia de Barcelona Obertura como ejemplo de colaboración entre instituciones. El segundo bloque se centró en el arte desde distintos enfoques, con mesas dedicadas a los museos de autor, la arquitectura y la contemporaneidad.
Una mesa destacada ocupó un lugar por su enfoque transversal y por el perfil de sus participantes. Moderada por Luis Alemany, reunió a Guim Costa, decano del Colegio de Arquitectos de Cataluña; Marta Lacambra, directora general de la Fundació Catalunya La Pedrera, y Pepe Serra, director del MNAC.
La jornada sirvió como pie para presentar la escena artística de Barcelona en el primer semestre de 2026. Conciertos destacados con Rosalía, Eric Clapton y Bad Bunny; exposiciones como Miró y los Estados Unidos o la obra de Marina Abramovic en el Liceu.
El evento concluyó con un cierre institucional que reforzó la idea de la cultura como vector de desarrollo urbano, impacto social y proyección exterior. El encuentro sirvió para escenificar un diálogo entre Barcelona y Madrid basado en la cooperación cultural y en la voluntad de pensar la ciudad desde la cultura más allá de su dimensión estrictamente promocional.