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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha logrado convencer al Arzobispado de Madrid para que le permitan celebrar una misa en honor a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, pero su estrategia política y su búsqueda de protagonismo han generado críticas.
Ayuso anunció hace unos días que iba a enviar una carta al Arzobispado pidiendo la celebración de una misa en Madrid, después de comentar que no se le había informado del homenaje de Estado que se celebraría el sábado 31 de enero en Huelva. La presidenta madrileña defendió su postura argumentando que una misa es "solo un homenaje" y que quiere ser allí para ofrecer sus condolencias a las víctimas.
Sin embargo, la oposición regional y algunos líderes políticos han criticado duramente a Ayuso por buscar protagonismo en medio de la tragedia. La presidenta del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la Asamblea de Madrid, Manuela Bergerot, ha calificado de "bochornosa" las declaraciones de Ayuso y ha acusado a su gobierno de utilizar el dolor de las víctimas para confrontar con sus adversarios políticos.
El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha dado su visto bueno a la petición de Ayuso y ha confirmado que la misa se celebrará el 29 de enero a las 19.00 horas en la catedral de la Almudena. Sin embargo, esto ha generado una controversia, ya que la misa se celebrará antes que el funeral de Estado que se realizará el mismo día en Huelva.
La situación es especialmente polémica porque el funeral de Estado es un acto laico y no religioso, lo que ha molestado a muchos andaluces que han recordado que las víctimas del accidente ferroviario viven en Andalucía. La presidente madrileña ha defendido su postura argumentando que quiere ser allí para ofrecer sus condolencias a las víctimas, pero su búsqueda de protagonismo y su intento de "frivolar" con el acto religioso han generado críticas.
En resumen, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha logrado convencer al Arzobispado de Madrid para que le permitan celebrar una misa en honor a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. Sin embargo, su estrategia política y su búsqueda de protagonismo han generado críticas y controversias, especialmente porque el funeral de Estado es un acto laico y no religioso.
Ayuso anunció hace unos días que iba a enviar una carta al Arzobispado pidiendo la celebración de una misa en Madrid, después de comentar que no se le había informado del homenaje de Estado que se celebraría el sábado 31 de enero en Huelva. La presidenta madrileña defendió su postura argumentando que una misa es "solo un homenaje" y que quiere ser allí para ofrecer sus condolencias a las víctimas.
Sin embargo, la oposición regional y algunos líderes políticos han criticado duramente a Ayuso por buscar protagonismo en medio de la tragedia. La presidenta del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la Asamblea de Madrid, Manuela Bergerot, ha calificado de "bochornosa" las declaraciones de Ayuso y ha acusado a su gobierno de utilizar el dolor de las víctimas para confrontar con sus adversarios políticos.
El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha dado su visto bueno a la petición de Ayuso y ha confirmado que la misa se celebrará el 29 de enero a las 19.00 horas en la catedral de la Almudena. Sin embargo, esto ha generado una controversia, ya que la misa se celebrará antes que el funeral de Estado que se realizará el mismo día en Huelva.
La situación es especialmente polémica porque el funeral de Estado es un acto laico y no religioso, lo que ha molestado a muchos andaluces que han recordado que las víctimas del accidente ferroviario viven en Andalucía. La presidente madrileña ha defendido su postura argumentando que quiere ser allí para ofrecer sus condolencias a las víctimas, pero su búsqueda de protagonismo y su intento de "frivolar" con el acto religioso han generado críticas.
En resumen, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha logrado convencer al Arzobispado de Madrid para que le permitan celebrar una misa en honor a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. Sin embargo, su estrategia política y su búsqueda de protagonismo han generado críticas y controversias, especialmente porque el funeral de Estado es un acto laico y no religioso.