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En el municipio albaceteño de Alpera, una limpiadora sufrió una agresión sexual grave. La víctima ha declarado ante la Audiencia Provincial que el acusado le dijo que si denunciaba la agresión, se la mataría. El acusado nega los hechos y asegura que fue un encuentro sexual consentido.
La mujer conocía al encausado de vista y lo llamó para contratar sus servicios como limpiadora. Tras una charla sin profundidad, el hombre le propuso tener sexo a cambio del trabajo, aunque ella se negó. Según la víctima, el acusado se puso agresivo y le metió dos hostias en la cara.
La víctima intentó seguir adelante con el encuentro pensando que sería la última cosa que haría antes de morir. Sin embargo, cuando terminó, se escapó y fue a buscar apoyo a una amiga, quien la llevó a urgencias después de contarle lo que había sucedido.
La víctima ha sido atendida por psicología debido al trastorno de estrés postraumático complejo que ha presentado. La Fiscalía solicita 10 años de prisión y una indemnización de 5.000 euros para la víctima, además de una multa diaria de 6 euros durante tres meses.
El acusado asegura que todo fue consentido y que los chupetones que le dejó en el cuello a la víctima fueron un gesto romántico. Sin embargo, la Fiscalía considera que las acciones del acusado fueron graves y que merece una condena severa.
La mujer conocía al encausado de vista y lo llamó para contratar sus servicios como limpiadora. Tras una charla sin profundidad, el hombre le propuso tener sexo a cambio del trabajo, aunque ella se negó. Según la víctima, el acusado se puso agresivo y le metió dos hostias en la cara.
La víctima intentó seguir adelante con el encuentro pensando que sería la última cosa que haría antes de morir. Sin embargo, cuando terminó, se escapó y fue a buscar apoyo a una amiga, quien la llevó a urgencias después de contarle lo que había sucedido.
La víctima ha sido atendida por psicología debido al trastorno de estrés postraumático complejo que ha presentado. La Fiscalía solicita 10 años de prisión y una indemnización de 5.000 euros para la víctima, además de una multa diaria de 6 euros durante tres meses.
El acusado asegura que todo fue consentido y que los chupetones que le dejó en el cuello a la víctima fueron un gesto romántico. Sin embargo, la Fiscalía considera que las acciones del acusado fueron graves y que merece una condena severa.