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"El regreso impredecible de Morante de la Puebla: un círculo cerrado"
En una plaza donde la tradición se esfuerza por vencer a la innovación, la noticia del regreso de un torero de ensayo puede parecer casi imposible. Y sin embargo, el destino tiene un sentido propio y Morante de la Puebla está listo para reivindicar su plaza.
La espera que ha mantenido al mundo del toreo durante meses se ha convertido en un espectáculo de suspense. Los rumores, inicialmente despreciables, han crecido hasta convertirse en una realidad cada vez más inconfundible. El empresario José María Garzón, quien se enfrentó a la tarea de reorganizar el toro de Sevilla tras la salida de Ramón Valencia, ha logrado lo que muchos consideraban imposible: convencer al maestro de La Puebla para volver al ruedo.
A pesar de la inesperada ausencia del torero en su apoteósica tarde en Las Ventas, las especulaciones sobre su regreso nunca cesaron. Y ahora, el empresario Garzón se puede decir que ha ganado la Lotería del Destino, ya que su trabajo ha llevado a un éxito que ningún otro ha logrado: Morante de la Puebla vuelve a los ruedos.
El torero se reúne con Garzón en Portugal y desafía al destino. El empresario colgaba una foto en su perfil de guasap, que decía "Soñando", lo cual es evidente desde ese momento, el inicio de un plan maestro para hacer regresar a Morante de la Puebla.
El empresario no se conforma solo con una tarde más en feria. Siendo el torero el gran ganador de la temporada, Garzón quiere tener cuatro horas que llamen al propio Morante para torear. Desde el Bar Taquilla, donde se firmó la Resurrección, con dos tardes en feria y una tarde del Corpus Christi, hasta un hueco en San Miguel donde se puede apostar si el Maestro decide ir a torear.
La decisión de volver al toro llega en una fecha temprana del año. Morante regresa a Sevilla para la Resurrección, más allá de los esperados. El empresario y el maestro se reúnen con la foto de la fiesta en La Puebla donde se vieron después de Reyes.
El regreso de Morante de la Puebla es un susurro en el viento que nunca cesará hasta llegar a una conclusión final.
En una plaza donde la tradición se esfuerza por vencer a la innovación, la noticia del regreso de un torero de ensayo puede parecer casi imposible. Y sin embargo, el destino tiene un sentido propio y Morante de la Puebla está listo para reivindicar su plaza.
La espera que ha mantenido al mundo del toreo durante meses se ha convertido en un espectáculo de suspense. Los rumores, inicialmente despreciables, han crecido hasta convertirse en una realidad cada vez más inconfundible. El empresario José María Garzón, quien se enfrentó a la tarea de reorganizar el toro de Sevilla tras la salida de Ramón Valencia, ha logrado lo que muchos consideraban imposible: convencer al maestro de La Puebla para volver al ruedo.
A pesar de la inesperada ausencia del torero en su apoteósica tarde en Las Ventas, las especulaciones sobre su regreso nunca cesaron. Y ahora, el empresario Garzón se puede decir que ha ganado la Lotería del Destino, ya que su trabajo ha llevado a un éxito que ningún otro ha logrado: Morante de la Puebla vuelve a los ruedos.
El torero se reúne con Garzón en Portugal y desafía al destino. El empresario colgaba una foto en su perfil de guasap, que decía "Soñando", lo cual es evidente desde ese momento, el inicio de un plan maestro para hacer regresar a Morante de la Puebla.
El empresario no se conforma solo con una tarde más en feria. Siendo el torero el gran ganador de la temporada, Garzón quiere tener cuatro horas que llamen al propio Morante para torear. Desde el Bar Taquilla, donde se firmó la Resurrección, con dos tardes en feria y una tarde del Corpus Christi, hasta un hueco en San Miguel donde se puede apostar si el Maestro decide ir a torear.
La decisión de volver al toro llega en una fecha temprana del año. Morante regresa a Sevilla para la Resurrección, más allá de los esperados. El empresario y el maestro se reúnen con la foto de la fiesta en La Puebla donde se vieron después de Reyes.
El regreso de Morante de la Puebla es un susurro en el viento que nunca cesará hasta llegar a una conclusión final.