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Hoy, en un tren que desapareció de las vías. El vagón cuatro donde Lola Beltrán viajaba como pasajera, donde su amiga Rocío Flores esperó, y donde Elena Fragio se quedó para no moverse. Porque dos minutos después de que el vagón cuatro frena a seco en Adamuz, la realidad cambia de manera inesperada.
La luz del tren se apaga, el silencio es aterrante. Los pasajeros intentan entender lo que está sucediendo. Rocío sale al pasillo y se encontrará con otros pasajeros heridos. La situación pronto se complica.
Un tren, el Iryo, que va de Málaga a Madrid, se pone en marcha. Pero no llega. Porque en un momento determinado, ambos trenes, el Alvia y el Iryo, pierden su trazabilidad. El vagón cuatro del Alvia es el punto de partida. Los pasajeros intentan entender lo que sucede.
El tren Alvia, con destino a Huelva, se pone en marcha con el coche número 4. Un pasajero, una joven, decide cambiarse de asiento al coche cuatro del vagón tres. Allí se encuentra con un compañero de trabajo que tiene un año difícil detrás.
El tren frena bruscamente en Adamuz. La mujer salió corriendo, perdió el equilibrio y cayó en el suelo. El pasillo es confuso, hay gritos, preguntas, desesperación. El vagón cuatro queda parado en seco.
Lola se acerca a la puerta y ve que los pasajeros del tren Iryo no saben lo que está sucediendo. Un pasajero le pregunta cómo llegó allí. La joven se pone nerviosa, el silencio es aterrante.
El grupo de WhatsApp que hace una oposición, "Futuras funcionarias", sigue intacto. Los mensajes agitan la confusión, los pasajeros intentan entender lo sucedido. El hermano de Lola recibe las noticias y llama al móvil de su hermana.
Lola y Rocío salen del vagón. Llegan al hospital de campaña de Adamuz. Un sanitario le pregunta cómo está, la joven tiene frío, dolores en las muñecas y rodillas. Los médicos confirman que es una hora para ella allí.
La luz del tren se apaga, el silencio es aterrante. Los pasajeros intentan entender lo que está sucediendo. Rocío sale al pasillo y se encontrará con otros pasajeros heridos. La situación pronto se complica.
Un tren, el Iryo, que va de Málaga a Madrid, se pone en marcha. Pero no llega. Porque en un momento determinado, ambos trenes, el Alvia y el Iryo, pierden su trazabilidad. El vagón cuatro del Alvia es el punto de partida. Los pasajeros intentan entender lo que sucede.
El tren Alvia, con destino a Huelva, se pone en marcha con el coche número 4. Un pasajero, una joven, decide cambiarse de asiento al coche cuatro del vagón tres. Allí se encuentra con un compañero de trabajo que tiene un año difícil detrás.
El tren frena bruscamente en Adamuz. La mujer salió corriendo, perdió el equilibrio y cayó en el suelo. El pasillo es confuso, hay gritos, preguntas, desesperación. El vagón cuatro queda parado en seco.
Lola se acerca a la puerta y ve que los pasajeros del tren Iryo no saben lo que está sucediendo. Un pasajero le pregunta cómo llegó allí. La joven se pone nerviosa, el silencio es aterrante.
El grupo de WhatsApp que hace una oposición, "Futuras funcionarias", sigue intacto. Los mensajes agitan la confusión, los pasajeros intentan entender lo sucedido. El hermano de Lola recibe las noticias y llama al móvil de su hermana.
Lola y Rocío salen del vagón. Llegan al hospital de campaña de Adamuz. Un sanitario le pregunta cómo está, la joven tiene frío, dolores en las muñecas y rodillas. Los médicos confirman que es una hora para ella allí.