MateYOpinión
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El arte y la cultura, considerados un lujo, están pagando un precio alto en términos de impuestos. Las galerías, que ofrecen un servicio gratuito a la ciudadanía, están siendo penalizadas con un 21% de IVA, mientras que sus competidores internacionales pagaban solo entre el 3% y el 7%. Esta disparidad genera una desventaja competitiva para las galeristas españolas en el mercado internacional.
La cultura es construyendo pilar fundamental por el desarrollo humano, impactando directamente en el bienestar, mejorando la salud mental y emocional, generando momentos de reflexión y felicidad. La educación, la sensibilización, el diálogo intercultural y el desarrollo de competencias socioemocionales también se ven beneficiados.
En un mercado no lineal, donde las ventas son imprevisibles y los ingresos anuales no están garantizados, las galeristas españolas enfrentan una situación difícil. La falta de previsión y seguridad en las entradas económicas generadas por las ventas obliga a los galeristas a ser brillantes en la distribución del ingreso para cubrir los gastos generados anualmente.
La huelga de galeristas es una llamada a la acción para que se apliquen las mismas reglas y derechos que se aplican en otros ámbitos, como el teatro, el cine o la música. La equidad económica fiscal brilla por ausencia, y la reivindicación ha sido pedida durante mucho tiempo sin ningún fruto. Es hora de abrir los ojos y reconocer que las obras de los galeristas son cedidas a museos y empresas sin coste.
Hablamos de cultura. La equidad social, la justicia y la democracia requieren que se apliquen las mismas reglas para todos. Formando parte de la Unión Europea, estamos regidos por los mismos derechos. Aplíquenlos, por favor.
La cultura es construyendo pilar fundamental por el desarrollo humano, impactando directamente en el bienestar, mejorando la salud mental y emocional, generando momentos de reflexión y felicidad. La educación, la sensibilización, el diálogo intercultural y el desarrollo de competencias socioemocionales también se ven beneficiados.
En un mercado no lineal, donde las ventas son imprevisibles y los ingresos anuales no están garantizados, las galeristas españolas enfrentan una situación difícil. La falta de previsión y seguridad en las entradas económicas generadas por las ventas obliga a los galeristas a ser brillantes en la distribución del ingreso para cubrir los gastos generados anualmente.
La huelga de galeristas es una llamada a la acción para que se apliquen las mismas reglas y derechos que se aplican en otros ámbitos, como el teatro, el cine o la música. La equidad económica fiscal brilla por ausencia, y la reivindicación ha sido pedida durante mucho tiempo sin ningún fruto. Es hora de abrir los ojos y reconocer que las obras de los galeristas son cedidas a museos y empresas sin coste.
Hablamos de cultura. La equidad social, la justicia y la democracia requieren que se apliquen las mismas reglas para todos. Formando parte de la Unión Europea, estamos regidos por los mismos derechos. Aplíquenlos, por favor.