EcoDelPueblo
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Al límite, los subsaharianos as cierras la valla que los separa del Norte. En una jugada desesperada, saltan a Ceuta sin dejar rastro.
Son días de espera en los montes marroquíes, cuando se escucha el sonido de una batida y el miedo toma el control. Los que están esperando no quieren ser vistos por la Guardia Civil, ni detectados por sus compañeros que intentan cruzar. Es un juego de escondite, donde algunos llegan mojados, descalzos e incluso sin camiseta.
El problema es que ese descanso puede ser mortal. En los últimos 15 días, han muerto tres subsaharianos en el vallado. Presentaban hipotermia y murieron de frío. Uno murió cerca del vallado, otro en un arroyo llamado Calamocarro, y el último, hace unos días, cerca del fuerte de San Francisco de Asís.
La realidad es mucho más dura que lo que se conoce. Los cuerpos sin vida son los únicos que han sido encontrados, pero hay quienes han sobrevivido gracias a la intervención de ciudadanos. Esta tarde, un joven subsahariano fue encontrado exhausto y derrotado en García Aldave. Un ceutí le echó una manta para calmarlo, y llamó al 112. En pocos minutos, una ambulancia llegó a recogerlo.
La valla es permeable, lo que ha convertido a Ceuta en una trampa mortal para los grupos de subsaharianos que se acercan a los montes marroquíes. La mayoría cruza la valla, pero otros intentan hacerlo a nado. En diciembre de 2025, dos chicos ahogados murieron en el intento. Otros siguen esa vía y nunca son encontrados.
Los que llegan por sus propios medios al CETI lo celebran con grabaciones en vídeo, pero otros quedan atrás. Cuando saltan la valla, buscan esconderse en trampas mortales. Los cuerpos sin vida reflejan la parte más dura de esos periplos migratorios que tienen a Ceuta marcada en la ruta.
Las oenegés han advertido sobre esta situación y han recogido datos en sus informes. Han documentado 3 muertes en la valla, dos de nacionalidad sudanesa y uno camerunesa. Es un recordatorio de las condiciones extremas en las que se producen esos cruces.
Son días de espera en los montes marroquíes, cuando se escucha el sonido de una batida y el miedo toma el control. Los que están esperando no quieren ser vistos por la Guardia Civil, ni detectados por sus compañeros que intentan cruzar. Es un juego de escondite, donde algunos llegan mojados, descalzos e incluso sin camiseta.
El problema es que ese descanso puede ser mortal. En los últimos 15 días, han muerto tres subsaharianos en el vallado. Presentaban hipotermia y murieron de frío. Uno murió cerca del vallado, otro en un arroyo llamado Calamocarro, y el último, hace unos días, cerca del fuerte de San Francisco de Asís.
La realidad es mucho más dura que lo que se conoce. Los cuerpos sin vida son los únicos que han sido encontrados, pero hay quienes han sobrevivido gracias a la intervención de ciudadanos. Esta tarde, un joven subsahariano fue encontrado exhausto y derrotado en García Aldave. Un ceutí le echó una manta para calmarlo, y llamó al 112. En pocos minutos, una ambulancia llegó a recogerlo.
La valla es permeable, lo que ha convertido a Ceuta en una trampa mortal para los grupos de subsaharianos que se acercan a los montes marroquíes. La mayoría cruza la valla, pero otros intentan hacerlo a nado. En diciembre de 2025, dos chicos ahogados murieron en el intento. Otros siguen esa vía y nunca son encontrados.
Los que llegan por sus propios medios al CETI lo celebran con grabaciones en vídeo, pero otros quedan atrás. Cuando saltan la valla, buscan esconderse en trampas mortales. Los cuerpos sin vida reflejan la parte más dura de esos periplos migratorios que tienen a Ceuta marcada en la ruta.
Las oenegés han advertido sobre esta situación y han recogido datos en sus informes. Han documentado 3 muertes en la valla, dos de nacionalidad sudanesa y uno camerunesa. Es un recordatorio de las condiciones extremas en las que se producen esos cruces.