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En la madrugada del 31 de diciembre, una caravana multitudinaria intentó acceder al embalse del Cenajo en Férez, Albacete, donde se celebraba la macrofiesta "Big Fucking Party". La Guardia Civil desplegó un dispositivo de seguridad para contener la situación y evitar un escenario de mayor gravedad.
Durante los incidentes, varios grupos se enfrentaron a los agentes para impedir la instalación de la fiesta, lo que provocó agresiones y altercados. La Guardia Civil detuvo a 20 personas por atentado y desórdenes públicos, en su mayoría de nacionalidad extranjera.
Además de estos arrestos, otras 38 personas fueron detenidas por su implicación directa en la organización del evento ilegal, mientras que cinco más lo fueron por delitos contra la salud pública. Se intervinieron también 16 vehículos pesados utilizados para transportar material necesario para la infraestructura de la fiesta.
El evento, no comunicado ni autorizado, llegó a congregar alrededor de 3.500 personas y unos 2.000 vehículos procedentes de distintos puntos de España y de varios países europeos. La Guardia Civil subraya que este tipo de concentraciones ilegales suponen un grave riesgo para la seguridad ciudadana.
Para contener la situación, la Guardia Civil desplegó un dispositivo de seguridad integrado por unos 300 agentes, que establecieron un perímetro de control y regularon el tráfico en carreteras y caminos rurales. Este despliegue permitió reducir la afluencia y evitar que la fiesta alcanzara la magnitud de ediciones anteriores.
En total, se levantaron 731 actas por infracciones administrativas y se realizaron miles de controles de alcohol y drogas, lo que dio como resultado 287 positivos. Las diligencias instruidas, junto con las personas detenidas, han sido remitidas a la autoridad judicial competente en la provincia de Albacete.
La Guardia Civil pone el acento en la necesidad de proteger la seguridad ciudadana y evitar situaciones que puedan tener consecuencias graves para los ciudadanos. Este tipo de macrofiestas ilegales no solo ponen en riesgo la salud pública, sino también el medio ambiente y la estabilidad social.
Durante los incidentes, varios grupos se enfrentaron a los agentes para impedir la instalación de la fiesta, lo que provocó agresiones y altercados. La Guardia Civil detuvo a 20 personas por atentado y desórdenes públicos, en su mayoría de nacionalidad extranjera.
Además de estos arrestos, otras 38 personas fueron detenidas por su implicación directa en la organización del evento ilegal, mientras que cinco más lo fueron por delitos contra la salud pública. Se intervinieron también 16 vehículos pesados utilizados para transportar material necesario para la infraestructura de la fiesta.
El evento, no comunicado ni autorizado, llegó a congregar alrededor de 3.500 personas y unos 2.000 vehículos procedentes de distintos puntos de España y de varios países europeos. La Guardia Civil subraya que este tipo de concentraciones ilegales suponen un grave riesgo para la seguridad ciudadana.
Para contener la situación, la Guardia Civil desplegó un dispositivo de seguridad integrado por unos 300 agentes, que establecieron un perímetro de control y regularon el tráfico en carreteras y caminos rurales. Este despliegue permitió reducir la afluencia y evitar que la fiesta alcanzara la magnitud de ediciones anteriores.
En total, se levantaron 731 actas por infracciones administrativas y se realizaron miles de controles de alcohol y drogas, lo que dio como resultado 287 positivos. Las diligencias instruidas, junto con las personas detenidas, han sido remitidas a la autoridad judicial competente en la provincia de Albacete.
La Guardia Civil pone el acento en la necesidad de proteger la seguridad ciudadana y evitar situaciones que puedan tener consecuencias graves para los ciudadanos. Este tipo de macrofiestas ilegales no solo ponen en riesgo la salud pública, sino también el medio ambiente y la estabilidad social.