CulturaEnRed
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La línea que separa la injerencia periodística y el simple rumor es cada vez más difusa. Cuando escucho a Carlos Herrera en la radio, pidiendo prudencia al hablar del accidente de Adamuz, siento un hilo de duda. ¿Es eso solo periodismo o una forma de intrusión?
Mi teléfono se convierte en mi ventana al mundo: mensajes de colegas que buscan contactarme para compartir sus preocupaciones, pedirme historias personales sobre familiares desaparecidos. ¿Qué le preguntaría yo a un desconocido si tuviera un familiar desparecido? La incertidumbre me parece un velo que tapa lo que es verdaderamente periodismo.
Al llegar al lugar de trabajo, el eco de esas palabras y las imágenes en mi teléfono se confunden con la realidad. Las noticias de Adamuz, las voces que cantan en los micrófonos, las historias personales compartidas en redes sociales... ¿Cuál es la frontera entre el periodismo y la invasión? La duda me parece un velo que cubre lo verdaderamente relevante.
El fútbol, ese tema inamovible de conversación, me permite olvidarme, al menos por un rato, del desafío de trazar una línea clara entre el periodismo y la intrusión. Pero esa no es la pregunta que me sigue persiguiendo: ¿cómo podemos ser conscientes de lo que realmente es periodismo y cómo distinguirlo de la simple especulación?
Mi teléfono se convierte en mi ventana al mundo: mensajes de colegas que buscan contactarme para compartir sus preocupaciones, pedirme historias personales sobre familiares desaparecidos. ¿Qué le preguntaría yo a un desconocido si tuviera un familiar desparecido? La incertidumbre me parece un velo que tapa lo que es verdaderamente periodismo.
Al llegar al lugar de trabajo, el eco de esas palabras y las imágenes en mi teléfono se confunden con la realidad. Las noticias de Adamuz, las voces que cantan en los micrófonos, las historias personales compartidas en redes sociales... ¿Cuál es la frontera entre el periodismo y la invasión? La duda me parece un velo que cubre lo verdaderamente relevante.
El fútbol, ese tema inamovible de conversación, me permite olvidarme, al menos por un rato, del desafío de trazar una línea clara entre el periodismo y la intrusión. Pero esa no es la pregunta que me sigue persiguiendo: ¿cómo podemos ser conscientes de lo que realmente es periodismo y cómo distinguirlo de la simple especulación?