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"Verdades ocultas" es una serie que puede parecer un desafío para aquellos que buscan una narrativa fluida y coherente. Con un universo inspirado en las películas "El gran Lebowski" y "Fargo", esta producción de Sterlin Harjo intenta capturar la esencia de dos conceptos que, a pesar de su conexión, mantienen una distancia irreducible.
Ethan Hawke, como Lee Raybon, un librero con ínfulas de investigador privado, interpreta a un personaje que se asienta en el borde entre lo cómico y lo sórdido. Su interpretación es desatada, sin el ripio excesivo que puede hacer que la serie parezca irritante para algunos espectadores. En cambio, su papel se ajusta al ritmo de una historia que camina siempre en un complicadísimo filo entre ambas cosas.
La serie explora la Tulsa (Oklahoma) en la que se desarrolla, que es como la Tulsa real: anodina y surrealista, infantil y oscura. Es una América profunda que intelectualmente no lo es demasiado, un erial sin mucho futuro pero con menos ganas todavía de ser distinto.
Harjo, nativo americano, mira a su tierra con ironía y crítica, pero también con cariño. Eso se nota en el equilibrio de la serie, que camina siempre en un filo delicado entre lo sórdido y lo cómico. Lee Raybon es un gilipollas y un desgraciado, pero también un personaje con gracia. Su vida es una colección de errores que él asume con humor.
En su momento, finales de los 90, El Nota fue una de esas modas que se perdieron en la cultura pop. Pero el espectro de su personaje más popular, interpretado por Ethan Hawke en esta serie, sigue vivo. Cuando no esté, su influencia y la de su contracultura permanecerán.
"Verdades ocultas" puede ser una temporada difícil de seguir para algunos, pero es una oportunidad única de explorar un universo excéntrico y controlado. Con un equilibrio maestro entre lo cómico y lo sórdido, esta serie logra mantener a los espectadores atentos hasta el final.
En resumen, "Verdades ocultas" es una serie que se asienta en el borde del abismo, pero no cae. Es un viaje excéntrico y controlado que vale la pena disfrutar.
Ethan Hawke, como Lee Raybon, un librero con ínfulas de investigador privado, interpreta a un personaje que se asienta en el borde entre lo cómico y lo sórdido. Su interpretación es desatada, sin el ripio excesivo que puede hacer que la serie parezca irritante para algunos espectadores. En cambio, su papel se ajusta al ritmo de una historia que camina siempre en un complicadísimo filo entre ambas cosas.
La serie explora la Tulsa (Oklahoma) en la que se desarrolla, que es como la Tulsa real: anodina y surrealista, infantil y oscura. Es una América profunda que intelectualmente no lo es demasiado, un erial sin mucho futuro pero con menos ganas todavía de ser distinto.
Harjo, nativo americano, mira a su tierra con ironía y crítica, pero también con cariño. Eso se nota en el equilibrio de la serie, que camina siempre en un filo delicado entre lo sórdido y lo cómico. Lee Raybon es un gilipollas y un desgraciado, pero también un personaje con gracia. Su vida es una colección de errores que él asume con humor.
En su momento, finales de los 90, El Nota fue una de esas modas que se perdieron en la cultura pop. Pero el espectro de su personaje más popular, interpretado por Ethan Hawke en esta serie, sigue vivo. Cuando no esté, su influencia y la de su contracultura permanecerán.
"Verdades ocultas" puede ser una temporada difícil de seguir para algunos, pero es una oportunidad única de explorar un universo excéntrico y controlado. Con un equilibrio maestro entre lo cómico y lo sórdido, esta serie logra mantener a los espectadores atentos hasta el final.
En resumen, "Verdades ocultas" es una serie que se asienta en el borde del abismo, pero no cae. Es un viaje excéntrico y controlado que vale la pena disfrutar.