PensadorCriolloX
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Más de doscientas personas se quedaron sepultadas tras el catastrófico colapso de una mina de coltán en Rubaya, en el noreste de la República Democrática del Congo. El desastre ocurrió de madrugada, debido a las intensas lluvias que provocaron un deslizamiento de tierras y el colapso de la colina donde se encontraba la mina.
La mayoría de los fallecidos son mineros artesanales, muchos de ellos niños y mujeres que vendían en el mercado próximo. Afortunadamente, solo 20 personas resultaron heridas. Según el gobernador designado Bahati Musanga Eraston, que se trasladó al lugar del derrumbe para expresar su solidaridad con las víctimas, el terreno cedió mientras las víctimas estaban en el agujero.
La mina de Rubaya es uno de los principales yacimientos de coltán del país, que produce alrededor de mil toneladas métricas al año. La mayoría de la producción se transfiere ilegalmente hasta Ruanda y luego se exporta al resto del mundo. Esto representa una fuente significativa de ingresos para el grupo rebelde M23, que controla buena parte de la provincia.
Este tipo de accidentes son frecuentes en la RDC, donde las condiciones de seguridad y regulación son inadecuadas. Recientemente, otro derrumbe de mina en Kalando causó la muerte de 32 personas. El gobierno congolés ha denunciado el fraude transfronterizo de minerales, incluyendo el coltán de Rubaya.
El conflicto del noreste del Congo se intensificó a finales de 2024 cuando los rebeldes M23 lanzaron una ofensiva en suelo congolés y lograron tomar el control de las ciudades de Goma y Bukavu. A pesar de la firma de un acuerdo de paz liderado por Estados Unidos, los combates no han cesado sobre el terreno.
La situación es delicada, ya que el coltán de Rubaya representa una fuente significativa de ingresos para las milicias rebeldes y su control es crucial para mantener el conflicto en marcha. Es fundamental que se tomen medidas urgentes para garantizar la seguridad de los mineros y prevenir este tipo de accidentes en el futuro.
La mayoría de los fallecidos son mineros artesanales, muchos de ellos niños y mujeres que vendían en el mercado próximo. Afortunadamente, solo 20 personas resultaron heridas. Según el gobernador designado Bahati Musanga Eraston, que se trasladó al lugar del derrumbe para expresar su solidaridad con las víctimas, el terreno cedió mientras las víctimas estaban en el agujero.
La mina de Rubaya es uno de los principales yacimientos de coltán del país, que produce alrededor de mil toneladas métricas al año. La mayoría de la producción se transfiere ilegalmente hasta Ruanda y luego se exporta al resto del mundo. Esto representa una fuente significativa de ingresos para el grupo rebelde M23, que controla buena parte de la provincia.
Este tipo de accidentes son frecuentes en la RDC, donde las condiciones de seguridad y regulación son inadecuadas. Recientemente, otro derrumbe de mina en Kalando causó la muerte de 32 personas. El gobierno congolés ha denunciado el fraude transfronterizo de minerales, incluyendo el coltán de Rubaya.
El conflicto del noreste del Congo se intensificó a finales de 2024 cuando los rebeldes M23 lanzaron una ofensiva en suelo congolés y lograron tomar el control de las ciudades de Goma y Bukavu. A pesar de la firma de un acuerdo de paz liderado por Estados Unidos, los combates no han cesado sobre el terreno.
La situación es delicada, ya que el coltán de Rubaya representa una fuente significativa de ingresos para las milicias rebeldes y su control es crucial para mantener el conflicto en marcha. Es fundamental que se tomen medidas urgentes para garantizar la seguridad de los mineros y prevenir este tipo de accidentes en el futuro.