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Un contratiempo impredecible: ¿cómo afectará la tragedia de Adamuz al 'Made in Spain'?
En el mundo del ferrocarril, donde la velocidad y la seguridad son fundamentales, un accidente como el ocurrido en el pasado fin de semana puede tener consecuencias inesperadas. La tragedia en Adamuz ha sacudido los cimientos de la reputación internacional de España como líder en ferrocarriles, ponchiendo a uno de sus proyectos más ambiciosos, el corredor de alta velocidad entre Medina y La Meca en Arabia Saudí.
Este proyecto, considerado uno de los más rentables del sector, estaba dirigido por un consorcio español formado por empresas públicas y privadas, liderado por Renfe. Sin embargo, la tragedia ha alterado el curso de los negocios: la firma de este contrato internacional se ha suspendido indefinidamente debido a las circunstancias desesperantes que rodean al sistema ferroviario español.
La catástrofe ha generado un debate intenso sobre si realmente la red ferroviaria española es segura. España se encuentra entre los segundos países del mundo en términos de kilómetros de vía de alta velocidad, solo detrás de China, pero ahora su reputación en este ámbito está empañada por la consecución de accidentes que han dejado 46 fallecidos en Adamuz y Cataluña.
Además, los contratantristas del sector, como ACS, Ferrovial, Acciona, Sacyr, Ohla, Azvi, FCC..., podrían aprovecharse de este contratiempo para reforzar su posición. De hecho, estas empresas españolas han sumado contratos ferroviarios en el extranjero por más de 13.670 millones de euros durante el año 2025.
En particular, la FCC ha sido una gran ganadora en proyectos internacionales. En este año se adjudicaron contratos por más de 5.600 millones de euros y también obtuvo un contrato por unos 4.000 millones para ampliar el metro de Scarborough en Canadá, y otro por 1.686 millones de euros para construir un túnel en Nueva York.
Sin embargo, los proyectos ferroviarios españoles ya no son los únicos que buscan avanzar a través del mundo. Con la tragedia de Adamuz como precedente, las empresas pueden utilizarlo para posicionarse mejor entre sus competidores. Por eso es importante destacar que la seguridad en el sistema ferroviario español aún debe ser revisada con mayor profundidad.
La verdad es que la tragedia de Adamuz ya está sacudiendo las bases del futuro de los proyectos ferroviarios españoles, y solo el tiempo dirá cómo afectará a estas empresas.
En el mundo del ferrocarril, donde la velocidad y la seguridad son fundamentales, un accidente como el ocurrido en el pasado fin de semana puede tener consecuencias inesperadas. La tragedia en Adamuz ha sacudido los cimientos de la reputación internacional de España como líder en ferrocarriles, ponchiendo a uno de sus proyectos más ambiciosos, el corredor de alta velocidad entre Medina y La Meca en Arabia Saudí.
Este proyecto, considerado uno de los más rentables del sector, estaba dirigido por un consorcio español formado por empresas públicas y privadas, liderado por Renfe. Sin embargo, la tragedia ha alterado el curso de los negocios: la firma de este contrato internacional se ha suspendido indefinidamente debido a las circunstancias desesperantes que rodean al sistema ferroviario español.
La catástrofe ha generado un debate intenso sobre si realmente la red ferroviaria española es segura. España se encuentra entre los segundos países del mundo en términos de kilómetros de vía de alta velocidad, solo detrás de China, pero ahora su reputación en este ámbito está empañada por la consecución de accidentes que han dejado 46 fallecidos en Adamuz y Cataluña.
Además, los contratantristas del sector, como ACS, Ferrovial, Acciona, Sacyr, Ohla, Azvi, FCC..., podrían aprovecharse de este contratiempo para reforzar su posición. De hecho, estas empresas españolas han sumado contratos ferroviarios en el extranjero por más de 13.670 millones de euros durante el año 2025.
En particular, la FCC ha sido una gran ganadora en proyectos internacionales. En este año se adjudicaron contratos por más de 5.600 millones de euros y también obtuvo un contrato por unos 4.000 millones para ampliar el metro de Scarborough en Canadá, y otro por 1.686 millones de euros para construir un túnel en Nueva York.
Sin embargo, los proyectos ferroviarios españoles ya no son los únicos que buscan avanzar a través del mundo. Con la tragedia de Adamuz como precedente, las empresas pueden utilizarlo para posicionarse mejor entre sus competidores. Por eso es importante destacar que la seguridad en el sistema ferroviario español aún debe ser revisada con mayor profundidad.
La verdad es que la tragedia de Adamuz ya está sacudiendo las bases del futuro de los proyectos ferroviarios españoles, y solo el tiempo dirá cómo afectará a estas empresas.