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Una anciana de 95 años, residente en una residencia de ancianos en las inmediaciones de París, se encuentra en una situación desesperante: su audición ha sido eliminada debido a la pérdida irreparable de sus audífonos. La mujer ciega y con discapacidad cognitiva ya no puede seguir conversaciones ni comunicarse con los seres queridos.
Según declaraciones de sus familiares, los dispositivos se extraviaron antes de una cita con el otorrino en octubre. Desde entonces, la anciana "ha quedado aislada del mundo". Su familia cree que la residencia debe asumir su parte de responsabilidad y proporcionarle un nuevo equipo, ya que la pérdida de audición ha causado una situación crítica.
Pero la dirección de la residencia se ha mostrado crítica y contundente. En un correo electrónico informó a la familia que fue ella quien retiró los dispositivos por sí misma y que uno de ellos fue encontrado en un cubo de basura. Esto ha generado indignación entre sus hijos, quienes acudieron rápidamente a un abogado para regularizar la situación.
El magistrado les recordó que una pérdida no es suficiente para asumir la responsabilidad de la residencia, pero que un defecto de seguridad puede cambiar el caso. Sin embargo, para sus hijos, realmente, el asunto va más allá de los aspectos legales. Quieren que se le proporcione un nuevo sistema, para que su madre pueda seguir lo que se dice a su alrededor y terminar sus días con dignidad.
La situación ha generado una gran preocupación entre la familia de la anciana, quienes buscan justicia y responsabilidad en el establecimiento donde vive. Su caso refleja la importancia de garantizar los derechos de las personas mayores y la necesidad de que las residencias de ancianos cumplan con sus deberes para proteger su bienestar.
Según declaraciones de sus familiares, los dispositivos se extraviaron antes de una cita con el otorrino en octubre. Desde entonces, la anciana "ha quedado aislada del mundo". Su familia cree que la residencia debe asumir su parte de responsabilidad y proporcionarle un nuevo equipo, ya que la pérdida de audición ha causado una situación crítica.
Pero la dirección de la residencia se ha mostrado crítica y contundente. En un correo electrónico informó a la familia que fue ella quien retiró los dispositivos por sí misma y que uno de ellos fue encontrado en un cubo de basura. Esto ha generado indignación entre sus hijos, quienes acudieron rápidamente a un abogado para regularizar la situación.
El magistrado les recordó que una pérdida no es suficiente para asumir la responsabilidad de la residencia, pero que un defecto de seguridad puede cambiar el caso. Sin embargo, para sus hijos, realmente, el asunto va más allá de los aspectos legales. Quieren que se le proporcione un nuevo sistema, para que su madre pueda seguir lo que se dice a su alrededor y terminar sus días con dignidad.
La situación ha generado una gran preocupación entre la familia de la anciana, quienes buscan justicia y responsabilidad en el establecimiento donde vive. Su caso refleja la importancia de garantizar los derechos de las personas mayores y la necesidad de que las residencias de ancianos cumplan con sus deberes para proteger su bienestar.