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Ucrania tiene un deber claro: no enviar a los soldados norcoreanos a lugares donde puedan ser sometidos a tortura. La voz de la justicia humanitaria se eleva en medio del desprecio por sus vidas y dignidad.
Los dos jóvenes militares capturados en el marco de la guerra con Rusia, quienes expresaron su deseo de llegar a Corea del Sur, están bajo custodia ucraniana. Sin embargo, Ucrania tiene la responsabilidad última de protegerlos, no de entregarlos a un país donde existe el riesgo de tortura.
La prohibición de devolver a una persona a un lugar donde podría ser sometida a tortura es una norma fundamental del derecho internacional humanitario. La ONU y sus especialistas están dispuestos a brindar apoyo técnico si lo requiere, pero la decisión final debe tomarse por las autoridades ucranianas.
La comunidad internacional está al tanto de que cualquier resolución sobre el destino de los prisioneros no puede ser tomada sin considerar las obligaciones legales internacionales y la protección contra la tortura. La dignidad humana es fundamental, independientemente del contexto en el que se encuentren los detenidos.
La postura de Corea del Sur al acoger a estos soldados si Ucrania lo decide es una muestra de solidaridad con sus vidas y con el respeto por las obligaciones internacionales. Sin embargo, la decisión final sigue siendo de responsabilidad ucraniana.
El caso de los dos soldados norcoreanos es un recordatorio de cómo los conflictos armados contemporáneos ponen a prueba la vigencia del derecho internacional y la protección de la dignidad humana. La comunidad internacional debe seguir presionando para que se respete este principio fundamental, sin excusas ni excepciones.
La exposición mediática exacerba su situación y puede tener consecuencias negativas para ellos o sus familias. Es imperativo extrema cautela en el manejo de información personal y preservar su privacidad.
Los dos jóvenes militares capturados en el marco de la guerra con Rusia, quienes expresaron su deseo de llegar a Corea del Sur, están bajo custodia ucraniana. Sin embargo, Ucrania tiene la responsabilidad última de protegerlos, no de entregarlos a un país donde existe el riesgo de tortura.
La prohibición de devolver a una persona a un lugar donde podría ser sometida a tortura es una norma fundamental del derecho internacional humanitario. La ONU y sus especialistas están dispuestos a brindar apoyo técnico si lo requiere, pero la decisión final debe tomarse por las autoridades ucranianas.
La comunidad internacional está al tanto de que cualquier resolución sobre el destino de los prisioneros no puede ser tomada sin considerar las obligaciones legales internacionales y la protección contra la tortura. La dignidad humana es fundamental, independientemente del contexto en el que se encuentren los detenidos.
La postura de Corea del Sur al acoger a estos soldados si Ucrania lo decide es una muestra de solidaridad con sus vidas y con el respeto por las obligaciones internacionales. Sin embargo, la decisión final sigue siendo de responsabilidad ucraniana.
El caso de los dos soldados norcoreanos es un recordatorio de cómo los conflictos armados contemporáneos ponen a prueba la vigencia del derecho internacional y la protección de la dignidad humana. La comunidad internacional debe seguir presionando para que se respete este principio fundamental, sin excusas ni excepciones.
La exposición mediática exacerba su situación y puede tener consecuencias negativas para ellos o sus familias. Es imperativo extrema cautela en el manejo de información personal y preservar su privacidad.