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Manuel Escribano, el torero que se levantó con la herida: un estudio científico revela la respuesta psicofisiológica del apasionado.
Un equipo de investigadores, compuesto por Luis Teba del Pino, Luis Suárez-Arrones y Eduardo Sáez de Villarreal, ha publicado una investigación en la revista internacional Trauma Care que analiza la respuesta fisiológica del torero Manuel Escribano tras sufrir una cornada en Sevilla. El estudio se centra en el 13 de abril de 2024, cuando Manuel Escribano fue atacado por un toro de Victorino Martín y sufrió una lesión en la cara interna del tercio inferior del muslo derecho.
La investigación, que permitió registrar continuamente la respuesta fisiológica del torero durante todo el proceso, reveló que la reacción del organismo no siguió el patrón fisiológico habitual esperado tras un trauma de este tipo. Esto abre nuevas preguntas sobre cómo responde el cuerpo del torero en situaciones extremas.
Durante la segunda lidia, la intensidad fisiológica registrada fue inferior a la habitual, lo que sugiere que, aunque el torero estuviera en condiciones de continuar, su organismo aún se encontraba en un proceso de recuperación tras el impacto sufrido. Este hallazgo aporta una visión inédita sobre lo que ocurre en la enfermería y en la reanudación de la lidia más allá de la lesión visible.
El estudio ofrece una mirada basada en datos reales sobre una de esas tardes que ya forman parte de la historia del toreo, e invita a profundizar en qué sucede realmente en el cuerpo del torero cuando la cornada, la enfermería y el regreso al ruedo se suceden en cuestión de minutos.
Un equipo de investigadores, compuesto por Luis Teba del Pino, Luis Suárez-Arrones y Eduardo Sáez de Villarreal, ha publicado una investigación en la revista internacional Trauma Care que analiza la respuesta fisiológica del torero Manuel Escribano tras sufrir una cornada en Sevilla. El estudio se centra en el 13 de abril de 2024, cuando Manuel Escribano fue atacado por un toro de Victorino Martín y sufrió una lesión en la cara interna del tercio inferior del muslo derecho.
La investigación, que permitió registrar continuamente la respuesta fisiológica del torero durante todo el proceso, reveló que la reacción del organismo no siguió el patrón fisiológico habitual esperado tras un trauma de este tipo. Esto abre nuevas preguntas sobre cómo responde el cuerpo del torero en situaciones extremas.
Durante la segunda lidia, la intensidad fisiológica registrada fue inferior a la habitual, lo que sugiere que, aunque el torero estuviera en condiciones de continuar, su organismo aún se encontraba en un proceso de recuperación tras el impacto sufrido. Este hallazgo aporta una visión inédita sobre lo que ocurre en la enfermería y en la reanudación de la lidia más allá de la lesión visible.
El estudio ofrece una mirada basada en datos reales sobre una de esas tardes que ya forman parte de la historia del toreo, e invita a profundizar en qué sucede realmente en el cuerpo del torero cuando la cornada, la enfermería y el regreso al ruedo se suceden en cuestión de minutos.