Un cartero con un corazón de oro y un cerebro de plata. Mary Ann Magdamit, una mujer de 31 años que trabajaba como cartero en el Servicio Postal de Estados Unidos, fue capaz de cometer uno de los delitos más audaces de la historia.
Magdamit había estado robando cheques de correo a sus clientes y utilizando la información personal de sus tarjetas bancarias para realizar compras de artículos de lujo. Pero lo que realmente la llevó a la ruina fue su deseo de viajar alrededor del mundo en estilo. Emprendió una serie de viajes lujosos a las Islas Turcas y Caicos y Aruba, utilizando el dinero robado para pagar sus cuentas.
Pero su única y gran error fue dejar rastro de sus delitos. Un experto forense descubrió que Magdamit había creado un perfil en Instagram donde publicaba imágenes con grandes fajos de billetes, lo que llevó a la policía a su puerta. La investigación también reveló que Magdamit había estado utilizando tarjetas de crédito y débito robadas para realizar compras, y que había empleado a compinches para usar esas tarjetas con identidades falsas.
La catástrofe llegó cuando un agente del Servicio Postal encontró una gran cantidad de billetes en la casa de Magdamit. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su empleo en el Servicio Postal era solo una tapadera para sus actividades ilícitas. La policía intervino y arrestó a Magdamit, que fue condenada a cinco años y tres meses de prisión.
La sentencia también incluyó la obligación de Magdamit abonar 660.200 dólares en restitución a las víctimas de su delito, así como decomisar objetos de lujo que había adquirido con el dinero robado, incluyendo un Rolex. La historia de Magdamit es un recordatorio de que incluso los más inocentes pueden cometer delitos graves si no se cuidan bien sus acciones y decisiones.
Magdamit había estado robando cheques de correo a sus clientes y utilizando la información personal de sus tarjetas bancarias para realizar compras de artículos de lujo. Pero lo que realmente la llevó a la ruina fue su deseo de viajar alrededor del mundo en estilo. Emprendió una serie de viajes lujosos a las Islas Turcas y Caicos y Aruba, utilizando el dinero robado para pagar sus cuentas.
Pero su única y gran error fue dejar rastro de sus delitos. Un experto forense descubrió que Magdamit había creado un perfil en Instagram donde publicaba imágenes con grandes fajos de billetes, lo que llevó a la policía a su puerta. La investigación también reveló que Magdamit había estado utilizando tarjetas de crédito y débito robadas para realizar compras, y que había empleado a compinches para usar esas tarjetas con identidades falsas.
La catástrofe llegó cuando un agente del Servicio Postal encontró una gran cantidad de billetes en la casa de Magdamit. Fue entonces cuando se dio cuenta de que su empleo en el Servicio Postal era solo una tapadera para sus actividades ilícitas. La policía intervino y arrestó a Magdamit, que fue condenada a cinco años y tres meses de prisión.
La sentencia también incluyó la obligación de Magdamit abonar 660.200 dólares en restitución a las víctimas de su delito, así como decomisar objetos de lujo que había adquirido con el dinero robado, incluyendo un Rolex. La historia de Magdamit es un recordatorio de que incluso los más inocentes pueden cometer delitos graves si no se cuidan bien sus acciones y decisiones.