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Donald Trump ha desatado al continente americano con una serie de declaraciones que ponen a Venezuela, Cuba y Colombia bajo amenaza bélica. El año ha comenzado con un hecho inédito en la historia reciente del continente: el presidente estadounidense ordenó bombardear un país y secuestrar a su presidente.
La doctrina Monroe es una mezcla del nombre de pila de Trump y el apellido del presidente James Monroe, quien articulóla en 1823. La doctrina impregna el imperialismo estadounidense en América Latina y bebe del llamado Destino Manifiesto estadounidense, que aspira a controlar Groenlandia.
La Administración Trump está desplegando soldados y un portaaviones ante las costas venezolanas mientras la UE se moviliza desde el principio para sancionar al Kremlin por la invasión de Ucrania. Pero EEUU no ha podido responder ante los genocidios israelí sobre Gaza ni el ataque militar estadounidense sobre Venezuela.
La escalada de Trump ha contrastado con la ausencia de presión internacional mientras mantiene la amenaza bélica sobre Venezuela, apunta a Colombia, Cuba y Groenlandia. Nadie se atreve a frenarle los pies, las herramientas multilaterales no parecen ser capaces.
La oposición para poner trabas al imperialismo trumpista son las resoluciones de poderes de guerra (War Powers Resolution), que obligan a frenar las hostilidades y replieguen las tropas. De momento, se han votado dos en el Senado y otras tantas en la Cámara de Representantes.
Trump está desatado, mantiene la amenaza bélica sobre Venezuela, apunta a Colombia, Cuba y Groenlandia. La Administración Trump reparte amenazas a otros países y a Groenlandia mientras mantiene el bloqueo del petróleo para forzar al gobierno venezolano a que se pliege ante EEUU.
El chavismo no es uniforme: sobre Diosdado Cabello, ministro del Interior, pesan imputaciones de EEUU por narcotráfico. La nueva presidenta, Delcy Rodríguez, puede enfrentar un segundo ataque militar si no se pliega a las exigencias de Washington.
La doctrina Monroe es una mezcla del nombre de pila de Trump y el apellido del presidente James Monroe, quien articulóla en 1823. La doctrina impregna el imperialismo estadounidense en América Latina y bebe del llamado Destino Manifiesto estadounidense, que aspira a controlar Groenlandia.
La Administración Trump está desplegando soldados y un portaaviones ante las costas venezolanas mientras la UE se moviliza desde el principio para sancionar al Kremlin por la invasión de Ucrania. Pero EEUU no ha podido responder ante los genocidios israelí sobre Gaza ni el ataque militar estadounidense sobre Venezuela.
La escalada de Trump ha contrastado con la ausencia de presión internacional mientras mantiene la amenaza bélica sobre Venezuela, apunta a Colombia, Cuba y Groenlandia. Nadie se atreve a frenarle los pies, las herramientas multilaterales no parecen ser capaces.
La oposición para poner trabas al imperialismo trumpista son las resoluciones de poderes de guerra (War Powers Resolution), que obligan a frenar las hostilidades y replieguen las tropas. De momento, se han votado dos en el Senado y otras tantas en la Cámara de Representantes.
Trump está desatado, mantiene la amenaza bélica sobre Venezuela, apunta a Colombia, Cuba y Groenlandia. La Administración Trump reparte amenazas a otros países y a Groenlandia mientras mantiene el bloqueo del petróleo para forzar al gobierno venezolano a que se pliege ante EEUU.
El chavismo no es uniforme: sobre Diosdado Cabello, ministro del Interior, pesan imputaciones de EEUU por narcotráfico. La nueva presidenta, Delcy Rodríguez, puede enfrentar un segundo ataque militar si no se pliega a las exigencias de Washington.