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Un año después de su última partida a los 46 años en el Torneo Battle of Stars, Toni Nadal se sentó con José Elías para hablar sobre su experiencia entrenando al mejor jugador de tenis español. Una conversación que pasó por sus experiencias con Rafa Nadal, que resultó ser uno de los momentos más difíciles de su carrera.
Hace 17 años desde que un problema en el pie del campeón le parecía acabar con su carrera, Toni se sorprende de lo que ha logrado su sobrino. "A finales de ese año, mi sobrino era incapaz de acabar el entrenamiento por el dolor y jugar los torneos de Grand Slams sin tomarse un calmante", reveló el propio Nadal. Una situación en la que se vio obligado a encontrar formas de evitar el uso de anestésicos y mantener al optimismo su joven protégé.
Toni destacó que tuvo la gran suerte de entrenar a un deportista con "un ego pequeño" y que se dejaba guiar. Esto le permitió darle un enfoque diferente a sus entrenamientos, que se centraban en mejorar la técnica, la estrategia y el mentalidad para enfrentarse a los mejores tenistas del mundo.
Por otro lado, Toni rechazó a Alexander Zverev para entrenarlo durante el pasado verano. Según él, su falta de disponibilidad y su complejidad como jugador lo convirtieron en una opción difícil de considerar.
Finalmente, se sorprendió por una conversación que tuvo con Carlos Moyá hace muchos años. En aquella época, Albert Costa era uno de los jugadores más destacados del mundo y Rafa no estaba logrando las mismas cosas. En casa de Carlos Moyá, Toni le comentó que Rafa no era el sucesor directo de Albert Costa, pero sí un jugador con su propia personalidad única en el tenis.
Hace 17 años desde que un problema en el pie del campeón le parecía acabar con su carrera, Toni se sorprende de lo que ha logrado su sobrino. "A finales de ese año, mi sobrino era incapaz de acabar el entrenamiento por el dolor y jugar los torneos de Grand Slams sin tomarse un calmante", reveló el propio Nadal. Una situación en la que se vio obligado a encontrar formas de evitar el uso de anestésicos y mantener al optimismo su joven protégé.
Toni destacó que tuvo la gran suerte de entrenar a un deportista con "un ego pequeño" y que se dejaba guiar. Esto le permitió darle un enfoque diferente a sus entrenamientos, que se centraban en mejorar la técnica, la estrategia y el mentalidad para enfrentarse a los mejores tenistas del mundo.
Por otro lado, Toni rechazó a Alexander Zverev para entrenarlo durante el pasado verano. Según él, su falta de disponibilidad y su complejidad como jugador lo convirtieron en una opción difícil de considerar.
Finalmente, se sorprendió por una conversación que tuvo con Carlos Moyá hace muchos años. En aquella época, Albert Costa era uno de los jugadores más destacados del mundo y Rafa no estaba logrando las mismas cosas. En casa de Carlos Moyá, Toni le comentó que Rafa no era el sucesor directo de Albert Costa, pero sí un jugador con su propia personalidad única en el tenis.