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La agresividad de Donald Trump se manifiesta de manera alarmante durante su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. Desde su juramento el pasado 20 de enero de 2025, ha llevado a cabo una serie de ataques militares a varios países del mundo.
El más reciente fue el ataque a Venezuela, que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro y su traslado a EEUU para ser juzgado por narcoterrorismo. Esta acción ha sido vista como una intervención ilegítima en los asuntos internos de Venezuela.
Pero no fue el único país objeto de ataque. En febrero de 2025, Trump ordenó bombardear las posiciones del grupo terrorista Estado Islámico en las montañas de Golis, en el norte de Somalia. Esto ha llevado a una significativa mejora en la seguridad de EEUU y a un mayor control sobre los movimientos terroristas en la región.
Además, Estados Unidos lanzó un ataque aéreo contra Yemen en abril del mismo año, con el objetivo de acabar con las capacidades militares hutíes en el territorio. El ataque, que se llevó a cabo bajo el nombre de "Operación Jinete Duro", resultó en la muerte de al menos 74 personas y heridas a más de 171.
El presidente Trump también ha amenazado con bombardear Irán en junio de 2025, citando como objetivo la planta de enriquecimiento de uranio de Fordow. Esta acción ha sido vista como una clara violación del Tratado de No Proliferación Nuclear y ha generado preocupación entre los países del mundo.
En un intento por justificar su política de guerra, Trump ha señalado que está luchando contra el terrorismo y la narcotráfico. Pero muchos críticos sostienen que sus acciones son una forma de imperialismo y que están destinadas a expandir el poder económico y político de EEUU.
En otro frente, Trump ha amenazado con bombardear Nigeria en diciembre del año pasado, citando como objetivo la "escoria terrorista" del Estado Islámico. Esta acción ha sido vista como una clara violación de los derechos humanos y ha generado preocupación entre los líderes africanos.
Mientras tanto, el presidente Trump también ha estado interesado en controlar las islas del Caribe, con un objetivo claro: tomar el control de Groenlandia. Este país autónomo está bajo la dependencia de Dinamarca, pero Trump busca hacerse con él y lo considera una "necesidad absoluta" para EEUU.
En México, Trump ha hablado sobre la crisis del narcotráfico y ha sugerido que el país mexicano debe tomar medidas más firmes contra las organizaciones criminales. Sin embargo, muchos críticos sostienen que su política de guerra es una forma de intentar justificar la intervención militar en México y expandir el poder económico y político de EEUU.
En Cuba, Trump ha hablado sobre la crisis del sistema castrista cubano y ha sugerido que EEUU debe intervenir para ayudar al pueblo. Sin embargo, muchos críticos sostienen que su política es una forma de imperialismo y que está destinada a expandir el poder económico y político de EEUU.
En resumen, la agresividad de Donald Trump se manifiesta de manera alarmante durante su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. Sus acciones han sido vistas como una clara violación de los derechos humanos y han generado preocupación entre los líderes africanos y latinoamericanos.
El más reciente fue el ataque a Venezuela, que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro y su traslado a EEUU para ser juzgado por narcoterrorismo. Esta acción ha sido vista como una intervención ilegítima en los asuntos internos de Venezuela.
Pero no fue el único país objeto de ataque. En febrero de 2025, Trump ordenó bombardear las posiciones del grupo terrorista Estado Islámico en las montañas de Golis, en el norte de Somalia. Esto ha llevado a una significativa mejora en la seguridad de EEUU y a un mayor control sobre los movimientos terroristas en la región.
Además, Estados Unidos lanzó un ataque aéreo contra Yemen en abril del mismo año, con el objetivo de acabar con las capacidades militares hutíes en el territorio. El ataque, que se llevó a cabo bajo el nombre de "Operación Jinete Duro", resultó en la muerte de al menos 74 personas y heridas a más de 171.
El presidente Trump también ha amenazado con bombardear Irán en junio de 2025, citando como objetivo la planta de enriquecimiento de uranio de Fordow. Esta acción ha sido vista como una clara violación del Tratado de No Proliferación Nuclear y ha generado preocupación entre los países del mundo.
En un intento por justificar su política de guerra, Trump ha señalado que está luchando contra el terrorismo y la narcotráfico. Pero muchos críticos sostienen que sus acciones son una forma de imperialismo y que están destinadas a expandir el poder económico y político de EEUU.
En otro frente, Trump ha amenazado con bombardear Nigeria en diciembre del año pasado, citando como objetivo la "escoria terrorista" del Estado Islámico. Esta acción ha sido vista como una clara violación de los derechos humanos y ha generado preocupación entre los líderes africanos.
Mientras tanto, el presidente Trump también ha estado interesado en controlar las islas del Caribe, con un objetivo claro: tomar el control de Groenlandia. Este país autónomo está bajo la dependencia de Dinamarca, pero Trump busca hacerse con él y lo considera una "necesidad absoluta" para EEUU.
En México, Trump ha hablado sobre la crisis del narcotráfico y ha sugerido que el país mexicano debe tomar medidas más firmes contra las organizaciones criminales. Sin embargo, muchos críticos sostienen que su política de guerra es una forma de intentar justificar la intervención militar en México y expandir el poder económico y político de EEUU.
En Cuba, Trump ha hablado sobre la crisis del sistema castrista cubano y ha sugerido que EEUU debe intervenir para ayudar al pueblo. Sin embargo, muchos críticos sostienen que su política es una forma de imperialismo y que está destinada a expandir el poder económico y político de EEUU.
En resumen, la agresividad de Donald Trump se manifiesta de manera alarmante durante su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. Sus acciones han sido vistas como una clara violación de los derechos humanos y han generado preocupación entre los líderes africanos y latinoamericanos.