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Telefónica pone fin a su era con Rafa Nadal como imagen de marca, una decisión que marca el fin de una alianza exitosa en marketing deportivo. La multinacional española busca disciplina financiera y contención del gasto, lo que le lleva a reestructurar sus partidas presupuestarias no operativas.
La dirección de Telefónica ha iniciado una hoja de ruta de eficiencia máxima, lo que incluye la auditoría de cada uno de sus contratos con embajadores de alto prestigio. El objetivo es racionalizar el gasto sin erosionar la reputación de la marca.
Rafa Nadal ha sido el pilar sobre el que Telefónica construyó su identidad corporativa moderna, asociándose a valores como la resiliencia, la humildad y la excelencia. Sin embargo, el contrato entre ambas entidades expira en los próximos días y la compañía ya ha tomado la decisión de no extenderlo.
La salida del tenista mallorquín representa el final de un modelo de patrocinio "omnipresente" que la compañía considera ahora insostenible dentro de sus nuevas prioridades estratégicas. Nadal ha sido el rostro de la vanguardia para Telefónica, presentando el hub tecnológico de Wayra y participando en contenidos exclusivos de Movistar+.
La nueva estrategia de Telefónica supone un repliegue en el patrocinio de equipos y eventos. El primer síntoma visible es el adiós al Movistar Inter de fútbol sala tras más de 20 años de éxitos. También se espera que el Movistar Team de ciclismo encuentre un socio co-patrocinador para compartir los costes.
En el ámbito cultural y social, la dirección considera necesaria una poda selectiva en sus apoyos. Solo destinará recursos a iniciativas que tengan un retorno directo en términos de innovación tecnológica o impacto social alineado con los objetivos de sostenibilidad.
La extinción del contrato de Rafa Nadal es el mensaje definitivo de que nadie es imprescindible en la nueva Telefónica si el coste no se justifica en el balance de resultados. La compañía quiere pasar de ser un "mecenas de celebridades" a ser un "partner tecnológico", donde la inversión se dirige a la digitalización y no tanto a la publicidad tradicional vinculada a grandes nombres.
La salida del contrato con Nadal marca el comienzo de una era de sobriedad en Telefónica, donde la eficiencia operativa será su única y verdadera bandera.
La dirección de Telefónica ha iniciado una hoja de ruta de eficiencia máxima, lo que incluye la auditoría de cada uno de sus contratos con embajadores de alto prestigio. El objetivo es racionalizar el gasto sin erosionar la reputación de la marca.
Rafa Nadal ha sido el pilar sobre el que Telefónica construyó su identidad corporativa moderna, asociándose a valores como la resiliencia, la humildad y la excelencia. Sin embargo, el contrato entre ambas entidades expira en los próximos días y la compañía ya ha tomado la decisión de no extenderlo.
La salida del tenista mallorquín representa el final de un modelo de patrocinio "omnipresente" que la compañía considera ahora insostenible dentro de sus nuevas prioridades estratégicas. Nadal ha sido el rostro de la vanguardia para Telefónica, presentando el hub tecnológico de Wayra y participando en contenidos exclusivos de Movistar+.
La nueva estrategia de Telefónica supone un repliegue en el patrocinio de equipos y eventos. El primer síntoma visible es el adiós al Movistar Inter de fútbol sala tras más de 20 años de éxitos. También se espera que el Movistar Team de ciclismo encuentre un socio co-patrocinador para compartir los costes.
En el ámbito cultural y social, la dirección considera necesaria una poda selectiva en sus apoyos. Solo destinará recursos a iniciativas que tengan un retorno directo en términos de innovación tecnológica o impacto social alineado con los objetivos de sostenibilidad.
La extinción del contrato de Rafa Nadal es el mensaje definitivo de que nadie es imprescindible en la nueva Telefónica si el coste no se justifica en el balance de resultados. La compañía quiere pasar de ser un "mecenas de celebridades" a ser un "partner tecnológico", donde la inversión se dirige a la digitalización y no tanto a la publicidad tradicional vinculada a grandes nombres.
La salida del contrato con Nadal marca el comienzo de una era de sobriedad en Telefónica, donde la eficiencia operativa será su única y verdadera bandera.