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Tarragona, con sus ricas raíces históricas y su gran atractivo turístico, ha sido objeto de una demanda incesante por parte de la ciudad: el establecimiento de un Parador Nacional de Turismo. El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, se ha mostrado decidido en este aspecto, asegurando que la firma del acuerdo con el Gobierno español será su objetivo antes de las próximas elecciones municipales.
La ciudad, conocida por su Patrimonio de la Humanidad, es una de las pocas entidades con el sello de la UNESCO que aún no cuenta con un Parador Nacional. Solo Baeza y San Cristóbal de la Laguna cumplen esta lista, mientras que ciudades catalanas como Tortosa, Cardona, Vielha, Vic y la Seu d'Urgell tienen establecimientos que forman parte de la red hotelera gestionada por el Gobierno.
La demanda de Tarragona se basa en la relevancia histórica de la ciudad, especialmente en el período romano, y en su gran atractivo turístico, con más de 2 millones de visitantes al año. El alcalde llegó a pedir por carta al ministro de Turismo, Jordi Hereu, que estudiara la idea hace un año.
En cuanto al emplazamiento del Parador, la ciudad ha presentado varias opciones, aunque se han descartadas algunas debido a dificultades para rehabilitar los inmuebles. Una de las opciones planteada es el edificio del Banc d'Espanya, situado en la Rambla Nova, 101, con una superficie aproximada de 3.000 metros cuadrados.
La Generalitat y el Estado han mostrado su apoyo a esta iniciativa, con visitas sucesivas para explorar la idea. La secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez Grau, aseguró ser consciente del interés que genera el Parador Nacional en Tarragona y expresó "la voluntad muy favorable para encontrar una ubicación adecuada entre todos".
En resumen, Tarragona sigue trabajando para acoger un Parador Nacional de Turismo, con la intención de finalizar este mandato con la firma del acuerdo con el Gobierno español. La ciudad se muestra decidida y dispuesta a hacer frente a los desafíos para lograr este objetivo, que sería un gran impulsor para su economía y turismo.
La ciudad, conocida por su Patrimonio de la Humanidad, es una de las pocas entidades con el sello de la UNESCO que aún no cuenta con un Parador Nacional. Solo Baeza y San Cristóbal de la Laguna cumplen esta lista, mientras que ciudades catalanas como Tortosa, Cardona, Vielha, Vic y la Seu d'Urgell tienen establecimientos que forman parte de la red hotelera gestionada por el Gobierno.
La demanda de Tarragona se basa en la relevancia histórica de la ciudad, especialmente en el período romano, y en su gran atractivo turístico, con más de 2 millones de visitantes al año. El alcalde llegó a pedir por carta al ministro de Turismo, Jordi Hereu, que estudiara la idea hace un año.
En cuanto al emplazamiento del Parador, la ciudad ha presentado varias opciones, aunque se han descartadas algunas debido a dificultades para rehabilitar los inmuebles. Una de las opciones planteada es el edificio del Banc d'Espanya, situado en la Rambla Nova, 101, con una superficie aproximada de 3.000 metros cuadrados.
La Generalitat y el Estado han mostrado su apoyo a esta iniciativa, con visitas sucesivas para explorar la idea. La secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez Grau, aseguró ser consciente del interés que genera el Parador Nacional en Tarragona y expresó "la voluntad muy favorable para encontrar una ubicación adecuada entre todos".
En resumen, Tarragona sigue trabajando para acoger un Parador Nacional de Turismo, con la intención de finalizar este mandato con la firma del acuerdo con el Gobierno español. La ciudad se muestra decidida y dispuesta a hacer frente a los desafíos para lograr este objetivo, que sería un gran impulsor para su economía y turismo.