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El Rey de las Olímpicas: Ryoyu Kobayashi, el millonario que se rebela contra sus rivales.
En una Villa Olímpica que no es tan diferente a aquella donde la lucha de clases es inevitable, hay un saltador de esquí que ha logrado alcanzar la cumbre del éxito y que nunca pierde su espíritu rebelde. Ryoyu Kobayashi, el japonés que se convirtió en el dueño del salto normal en Pekín 2022, sigue siendo el apuesto favorito para ganar en Predazzo, aunque ahora está dispuesto a desafiar su propio título y a enfrentar al rival más peligroso de la escena: Filip Raimund.
El joven alemán de 25 años se presentó a las competiciones con un traje ajustado que le permitió crecer en el aire, pero también lo puso en riesgo de sufrir una lesión. El salto más largo de la historia fue de 106,5 metros y 58 sobre 60 puntos en estilo Telemark. Pero no fue suficiente para desacreditar a Kobayashi, que sigue siendo el favorito para ganar en los próximos días.
El salto de esquí es un deporte que requiere una perfección absoluta, y dos atletas se destacan por su capacidad para alcanzar la cumbre: Filip Raimund y Ryoyu Kobayashi. Ambos nacieron con el aire en sus piernas y han seguido su destino sin encontrar las palabras.
Kobayashi nunca ha olvidado sus raíces. Desde que tenía tres años, su padre construyó un trampolín de un metro en el jardín. Desde entonces, Kobayashi se ahondó en las hazañas de los mitos japoneses del salto: el pionero Yukio Kasaya, campeón olímpico en Sapporo 72 y el más grande de todos, el emperador Kazuyoshi Funaki.
En su camino hacia la cima, Kobayashi no tuvo que enfrentar a ningún rival como Filip Raimund. Por eso, cuando llegó el primer lunes olímpico del salto de esquí, el joven alemán se encontró con un escenario completamente nuevo y lleno de peligros. El Bild publicó una serie de noticias sensacionalistas sobre los saltadores que se estaban preparando para la competición.
Kobayashi nunca ha estado dispuesto a descuidar su condición física, incluso cuando su patrocinador le construyó un trampolín especial para saltar 291 metros, récord del mundo no homologado. El joven es más que un atleta: es un estilista en el aire.
El sábado, Kobayashi y Raimund se enfrentarán de verdad en el gran combate del tobogán largo. Solo una victoria le dará la ventaja para conquistar su objetivo final: el triunfo absoluto en el trampolín de 150 metros.
En una Villa Olímpica que no es tan diferente a aquella donde la lucha de clases es inevitable, hay un saltador de esquí que ha logrado alcanzar la cumbre del éxito y que nunca pierde su espíritu rebelde. Ryoyu Kobayashi, el japonés que se convirtió en el dueño del salto normal en Pekín 2022, sigue siendo el apuesto favorito para ganar en Predazzo, aunque ahora está dispuesto a desafiar su propio título y a enfrentar al rival más peligroso de la escena: Filip Raimund.
El joven alemán de 25 años se presentó a las competiciones con un traje ajustado que le permitió crecer en el aire, pero también lo puso en riesgo de sufrir una lesión. El salto más largo de la historia fue de 106,5 metros y 58 sobre 60 puntos en estilo Telemark. Pero no fue suficiente para desacreditar a Kobayashi, que sigue siendo el favorito para ganar en los próximos días.
El salto de esquí es un deporte que requiere una perfección absoluta, y dos atletas se destacan por su capacidad para alcanzar la cumbre: Filip Raimund y Ryoyu Kobayashi. Ambos nacieron con el aire en sus piernas y han seguido su destino sin encontrar las palabras.
Kobayashi nunca ha olvidado sus raíces. Desde que tenía tres años, su padre construyó un trampolín de un metro en el jardín. Desde entonces, Kobayashi se ahondó en las hazañas de los mitos japoneses del salto: el pionero Yukio Kasaya, campeón olímpico en Sapporo 72 y el más grande de todos, el emperador Kazuyoshi Funaki.
En su camino hacia la cima, Kobayashi no tuvo que enfrentar a ningún rival como Filip Raimund. Por eso, cuando llegó el primer lunes olímpico del salto de esquí, el joven alemán se encontró con un escenario completamente nuevo y lleno de peligros. El Bild publicó una serie de noticias sensacionalistas sobre los saltadores que se estaban preparando para la competición.
Kobayashi nunca ha estado dispuesto a descuidar su condición física, incluso cuando su patrocinador le construyó un trampolín especial para saltar 291 metros, récord del mundo no homologado. El joven es más que un atleta: es un estilista en el aire.
El sábado, Kobayashi y Raimund se enfrentarán de verdad en el gran combate del tobogán largo. Solo una victoria le dará la ventaja para conquistar su objetivo final: el triunfo absoluto en el trampolín de 150 metros.