TertuliaLatam
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El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ha sido una cuestión controvertida en los últimos años, especialmente después de que la cantante Rosalía haya hablado públicamente sobre cómo padece este trastorno.
Según el psiquiatra Amin Benyamina, el TDAH es un problema complejo que requiere un enfoque personalizado y biopsicosocial. La sociedad acelerada y la expectativa de logros pueden exacerbar los síntomas del trastorno, lo que lleva a una confusión entre quien tiene TDAH y quien hace daño deliberadamente.
Aaron Winkler, un psiquiatra norteamericano experto en TDAH, destaca la importancia de evitar las simplificaciones y explicaciones fáciles del trastorno. "El TDAH no es una elección", enfatiza, y destaca que la diferencia entre quien tiene TDAH y quien hace daño deliberadamente es enorme.
Benyamina y Winkler coinciden en que el diagnóstico de TDAH debe ser llevado a cabo con más humanidad y menos escalas. La relación clínica debe ser central, y se deben evitar las etiquetas y estereotipos que pueden alimentar el estigma del trastorno.
El TDAH sigue siendo un punto ciego social, con muchos mitos y poca comprensión real. Pero hay voces como las de Benyamina y Winkler que recuerdan que este trastorno es una manera diferente de sentir y habitar un mundo que a menudo va demasiado deprisa.
En resumen, el TDAH es un problema complejo que requiere un enfoque personalizado y biopsicosocial. La sociedad debe ser más comprensiva y humanizada para entender y apoyar a las personas que padece este trastorno.
Según el psiquiatra Amin Benyamina, el TDAH es un problema complejo que requiere un enfoque personalizado y biopsicosocial. La sociedad acelerada y la expectativa de logros pueden exacerbar los síntomas del trastorno, lo que lleva a una confusión entre quien tiene TDAH y quien hace daño deliberadamente.
Aaron Winkler, un psiquiatra norteamericano experto en TDAH, destaca la importancia de evitar las simplificaciones y explicaciones fáciles del trastorno. "El TDAH no es una elección", enfatiza, y destaca que la diferencia entre quien tiene TDAH y quien hace daño deliberadamente es enorme.
Benyamina y Winkler coinciden en que el diagnóstico de TDAH debe ser llevado a cabo con más humanidad y menos escalas. La relación clínica debe ser central, y se deben evitar las etiquetas y estereotipos que pueden alimentar el estigma del trastorno.
El TDAH sigue siendo un punto ciego social, con muchos mitos y poca comprensión real. Pero hay voces como las de Benyamina y Winkler que recuerdan que este trastorno es una manera diferente de sentir y habitar un mundo que a menudo va demasiado deprisa.
En resumen, el TDAH es un problema complejo que requiere un enfoque personalizado y biopsicosocial. La sociedad debe ser más comprensiva y humanizada para entender y apoyar a las personas que padece este trastorno.