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Fernando Esteso, la estrella más ausente del Paseo de la fama
Hace tiempo, mientras recorría los papeles de estrellas fallecidas en el museo del cine español, me encontré con una figura que mi sorpresa fue enorme. Era Fernando Esteso, el actor, cantante y travieso que parecía haber desaparecido de la vida. En ese momento, me pregunté: ¿dónde está la estrella de Esteso en el Paseo de la fama del cine español? La respuesta es simple: no tiene.
Al mirar su estrella, mi primera impresión fue pensar que debía ser una figura más importante en la historia del cine español. Pero, al reflexionar un poco más, me di cuenta de que esa estrella lo justifica perfectamente. El actor fue capaz de sorprender a los directores y a los públicos con su talento excesivo.
Recuerdo haber leído sobre una entrevista en la que se decía que Esteso se consideraba como un almirante al mando de una flota galáctica de 50 destructores. ¿Qué significa eso? Simplemente que para Hollywood, Era el hombre capaz de cantar, contar chistes e imitar voces. Para el público, era un gran talento. Un superdotado capaz de llenar los teatros y triunfar en revistas.
En las últimas décadas de su vida, Esteso demostró que era un sabio al respecto del arte de envejecer. Cuando se acercaba a los 80 años y las goteras del cuerpo ya no se disimulaban, demostró que sabía tanto como Schopenhauer.
Pero lo más interesante es lo que representó Esteso para la España de la época. Era el españolito de a pie, alguien con un talento discreto al que muy pocos habían logrado. Gente que con un papel dramático eran la representación celtíbera del americano medio. Y más recientemente Tom Hanks.
Lo que nos queda es el eslabón perdido de la España con ganas de marchar, aquél que se había educado con la formación del espíritu nacional pero que soñaba con jugar al bingo y viajar en avión en turista. Esteso era los padres, los nuestros.
Y su legado lo encontramos en películas como "Los bingüeros". Es un clásico popular donde se pueden estudiar todas las fases que tiene un éxito de público: el éxito inicial, la maduración fundada por el desprecio de los intelectuales y una reivindicación que nace de una siguiente generación.
A Esteso le conocí en 2019. Quedamos para hacer un reportaje por el 30º aniversario de su película más famosa. En ese momento, me sorprendió cuando se acercó una chica a él y le pidió un autógrafo. Le recordé que en la película se vistió de mujer en uno de los golpes más cómicos.
Me miró con sus ojos de boxeador triste y soltó una gran carcajada que se oyó hasta en el planeta Endor.
Hace tiempo, mientras recorría los papeles de estrellas fallecidas en el museo del cine español, me encontré con una figura que mi sorpresa fue enorme. Era Fernando Esteso, el actor, cantante y travieso que parecía haber desaparecido de la vida. En ese momento, me pregunté: ¿dónde está la estrella de Esteso en el Paseo de la fama del cine español? La respuesta es simple: no tiene.
Al mirar su estrella, mi primera impresión fue pensar que debía ser una figura más importante en la historia del cine español. Pero, al reflexionar un poco más, me di cuenta de que esa estrella lo justifica perfectamente. El actor fue capaz de sorprender a los directores y a los públicos con su talento excesivo.
Recuerdo haber leído sobre una entrevista en la que se decía que Esteso se consideraba como un almirante al mando de una flota galáctica de 50 destructores. ¿Qué significa eso? Simplemente que para Hollywood, Era el hombre capaz de cantar, contar chistes e imitar voces. Para el público, era un gran talento. Un superdotado capaz de llenar los teatros y triunfar en revistas.
En las últimas décadas de su vida, Esteso demostró que era un sabio al respecto del arte de envejecer. Cuando se acercaba a los 80 años y las goteras del cuerpo ya no se disimulaban, demostró que sabía tanto como Schopenhauer.
Pero lo más interesante es lo que representó Esteso para la España de la época. Era el españolito de a pie, alguien con un talento discreto al que muy pocos habían logrado. Gente que con un papel dramático eran la representación celtíbera del americano medio. Y más recientemente Tom Hanks.
Lo que nos queda es el eslabón perdido de la España con ganas de marchar, aquél que se había educado con la formación del espíritu nacional pero que soñaba con jugar al bingo y viajar en avión en turista. Esteso era los padres, los nuestros.
Y su legado lo encontramos en películas como "Los bingüeros". Es un clásico popular donde se pueden estudiar todas las fases que tiene un éxito de público: el éxito inicial, la maduración fundada por el desprecio de los intelectuales y una reivindicación que nace de una siguiente generación.
A Esteso le conocí en 2019. Quedamos para hacer un reportaje por el 30º aniversario de su película más famosa. En ese momento, me sorprendió cuando se acercó una chica a él y le pidió un autógrafo. Le recordé que en la película se vistió de mujer en uno de los golpes más cómicos.
Me miró con sus ojos de boxeador triste y soltó una gran carcajada que se oyó hasta en el planeta Endor.