PensamientoClaro
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El aclamado compositor estadounidense Philip Glass ha tomado una decisión que genera sorpresa en la comunidad artística. El maestro del minimalismo anunció este martes que retirará el estreno mundial de su sinfonía Lincoln del Kennedy Center debido a los valores en conflicto entre su obra y la institución, actualmente dominada por la Administración de Donald Trump.
La Sinfonía 15 es un retrato de Abraham Lincoln, pero según Glass, "los valores del Kennedy Center hoy están en conflicto directo con el mensaje de la Sinfonía". El compositor se suma a otros artistas que han renunciado a actuar en el recinto, como la Ópera Nacional de Washington y la soprano Renée Flemming.
El desembarco de Trump en el centro coincide con el desplome de la asistencia del público en torno al 50%. Sin embargo, las finanzas del centro están mejorando tras la organización de una convención republicana y la gala anual del año pasado. La institución ha sido convertida en un templo MAGA, lo que ha generado críticas entre los artistas.
La decisión de Glass genera admiración por parte de la comunidad artística, pero también sorpresa. "Sentimos una gran admiración por Philip Glass y nos sorprendió enterarnos de su decisión al mismo tiempo que la prensa", declaró Jean Davidson, director ejecutivo de la Orquesta Sinfónica Nacional.
El desafío para el Kennedy Center radica en mantener su independencia artística en un entorno político cada vez más polarizado. El director artístico de la Orquesta Nacional, Gianandrea Noseda, ha manifestado que intenta mantenerse ajeno al ruido político y limitarse al arte de la música.
La situación se complica con la cesión del centro a la FIFA para celebrar el sorteo del mundial de fútbol. La decisión se produjo de forma gratuita sin comentarlo previamente a la junta, lo que ha generado polémica entre los artistas y críticos.
La Sinfonía 15 es un retrato de Abraham Lincoln, pero según Glass, "los valores del Kennedy Center hoy están en conflicto directo con el mensaje de la Sinfonía". El compositor se suma a otros artistas que han renunciado a actuar en el recinto, como la Ópera Nacional de Washington y la soprano Renée Flemming.
El desembarco de Trump en el centro coincide con el desplome de la asistencia del público en torno al 50%. Sin embargo, las finanzas del centro están mejorando tras la organización de una convención republicana y la gala anual del año pasado. La institución ha sido convertida en un templo MAGA, lo que ha generado críticas entre los artistas.
La decisión de Glass genera admiración por parte de la comunidad artística, pero también sorpresa. "Sentimos una gran admiración por Philip Glass y nos sorprendió enterarnos de su decisión al mismo tiempo que la prensa", declaró Jean Davidson, director ejecutivo de la Orquesta Sinfónica Nacional.
El desafío para el Kennedy Center radica en mantener su independencia artística en un entorno político cada vez más polarizado. El director artístico de la Orquesta Nacional, Gianandrea Noseda, ha manifestado que intenta mantenerse ajeno al ruido político y limitarse al arte de la música.
La situación se complica con la cesión del centro a la FIFA para celebrar el sorteo del mundial de fútbol. La decisión se produjo de forma gratuita sin comentarlo previamente a la junta, lo que ha generado polémica entre los artistas y críticos.