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Marina Abramovic, la abuela de la performance, invita a liberarse con 'Balkan Erotic Epic' en el Liceu. La artista, que se transforma en una sacerdotisa que invoca ritos atávicos de los Balcanes y de países cercanos para conectar lo divino y lo humano, presenta su última propuesta en este teatro barcelonés.
La obra empieza con el funeral del Mariscal Tito en 1980 y se desarrolla en diferentes espacios, algunos más oníricos o en plena naturaleza. La creadora recuerda que las tabernas balcánicas son lugares donde se convocan a los espíritus, donde la gente bebe y baila.
El espectáculo muestra sin pudor el cuerpo humano, algo que puede resultar catártico en un mundo donde el desnudo femenino se identifica con la pornografía. Abramovic utiliza el cuerpo como una forma de arte y destaca que su propuesta es poética, no explícita.
Entre los personajes que aparecen figura una científica belga que investiga las tradiciones balcánicas y un personaje que representa a la propia madre de Abramovic. La artista ha tenido una relación difícil con su madre, quien era fuerte y marcial y siempre mantuvo sus emociones bajo control.
La obra cuenta con un gran equipo y recupera rituales explícitos que necesitan genitales. Abramovic espera que nadie se escandalice por ver pechos, penes o vulvas, y destaca que entre los ritos ha destacado uno del siglo XI utilizado para parar lluvias e inundaciones.
En el Liceu, la obra será diferente al formato de Manchester, donde el público ambulaba por un espacio con 13 performances simultáneas. En Barcelona, se cuenta con un gran interés por 'Balkan Erotic Epic' y Abramovic espera que los espectadores se sintan liberados y terapéuticos.
En total hay 34 intérpretes, entre actores, bailarines, performers y cantantes, y Abramovic bailará en la pieza. Se marca un 'dance' final junto al coreógrafo albanés Blenard Azizaj. La obra cuenta con una duración de cuatro horas y se ha añadido una escena para cerrar el espectáculo.
Abramovic, quien celebrará sus 80 años en junio, ha sentido la necesidad de participar en esta obra después de 60 años como performer. Destaca que todo sale de un lugar muy doloroso para ella: su historia, su infancia y su país, la ex Yugoslavia, que ya no existe.
La obra empieza con el funeral del Mariscal Tito en 1980 y se desarrolla en diferentes espacios, algunos más oníricos o en plena naturaleza. La creadora recuerda que las tabernas balcánicas son lugares donde se convocan a los espíritus, donde la gente bebe y baila.
El espectáculo muestra sin pudor el cuerpo humano, algo que puede resultar catártico en un mundo donde el desnudo femenino se identifica con la pornografía. Abramovic utiliza el cuerpo como una forma de arte y destaca que su propuesta es poética, no explícita.
Entre los personajes que aparecen figura una científica belga que investiga las tradiciones balcánicas y un personaje que representa a la propia madre de Abramovic. La artista ha tenido una relación difícil con su madre, quien era fuerte y marcial y siempre mantuvo sus emociones bajo control.
La obra cuenta con un gran equipo y recupera rituales explícitos que necesitan genitales. Abramovic espera que nadie se escandalice por ver pechos, penes o vulvas, y destaca que entre los ritos ha destacado uno del siglo XI utilizado para parar lluvias e inundaciones.
En el Liceu, la obra será diferente al formato de Manchester, donde el público ambulaba por un espacio con 13 performances simultáneas. En Barcelona, se cuenta con un gran interés por 'Balkan Erotic Epic' y Abramovic espera que los espectadores se sintan liberados y terapéuticos.
En total hay 34 intérpretes, entre actores, bailarines, performers y cantantes, y Abramovic bailará en la pieza. Se marca un 'dance' final junto al coreógrafo albanés Blenard Azizaj. La obra cuenta con una duración de cuatro horas y se ha añadido una escena para cerrar el espectáculo.
Abramovic, quien celebrará sus 80 años en junio, ha sentido la necesidad de participar en esta obra después de 60 años como performer. Destaca que todo sale de un lugar muy doloroso para ella: su historia, su infancia y su país, la ex Yugoslavia, que ya no existe.