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¿Por qué las élites europeas parecen haberse convertido en una amenaza más que una fuerza de liderazgo? En un momento donde el mundo parece estar sumido en la incertidumbre, parece que Europa ha perdido su sentido del propósito. Las élites europeas, convencidas de que la historia había terminado, se han desentendido de tomar decisiones estratégicas y han delegado la seguridad a otros.
Hace unos días, el historiador Rutger Bregman anunció que su charla sobre la "cobardía paralizante" de las élites europeas fue censurada por la BBC. Una ironía que resalta la falta de coraje y liderazgo entre estas mismas élites. Cuando Trump se divierte desmantelando el orden internacional, ¿qué hace Europa? Se plega a los deseos de las tecnológicas, delegando la responsabilidad de tomar decisiones estratégicas.
Durante décadas, las élites europeas han sido convencidas de que la historia había terminado y que no era necesario desarrollar una industria tecnológica o una defensa autónoma. En su lugar, se han centrado en el "hardware" - sus empresas más valiosas son Dior, Louis Vuitton y L'Oréal, mientras cada gigante estadounidense vale más que todo el mercado bursátil alemán o francés.
La respuesta de Europa ante la crisis parece ser pedir a los jóvenes que se alisten por un salario precario. Pero ¿quién será el que se alistará? No serán los hijos de las élites, sino los más vulnerables y desfavorecidos. En Alemania, el canciller Friedrich Merz propone rearmar el ejército alemán para demostrar fuerza, pero también se cuestiona si esto es realmente necesario.
La situación en Europa parece ser un reflejo de su vacío estratégico. La "estrategia de apaciguamiento" ha sido un síntoma más de esa cobardía que describe Bregman. Los líderes europeos ceden ante Trump en todo sin conseguir absolutamente nada, ni siquiera la consultan sobre su propia seguridad. La cobardía no compra nada, solo confirma nuestra irrelevancia.
Y sin embargo, las mismas élites que bajan la cerviz ante los autócratas nos exigen sacrificio, hablan de los hijos de la patria y nos piden fortaleza de espíritu para disuadir a Moscú. Nos piden prepararnos para la guerra cuando ni siquiera son capaces de defender nuestros intereses en una negociación comercial.
En resumen, parece que las élites europeas han perdido su sentido del propósito y se han convertido en una amenaza más que una fuerza de liderazgo. Es hora de tomar decisiones estratégicas y no depender de la cobardía y el paternalismo para resolver nuestros problemas.
Hace unos días, el historiador Rutger Bregman anunció que su charla sobre la "cobardía paralizante" de las élites europeas fue censurada por la BBC. Una ironía que resalta la falta de coraje y liderazgo entre estas mismas élites. Cuando Trump se divierte desmantelando el orden internacional, ¿qué hace Europa? Se plega a los deseos de las tecnológicas, delegando la responsabilidad de tomar decisiones estratégicas.
Durante décadas, las élites europeas han sido convencidas de que la historia había terminado y que no era necesario desarrollar una industria tecnológica o una defensa autónoma. En su lugar, se han centrado en el "hardware" - sus empresas más valiosas son Dior, Louis Vuitton y L'Oréal, mientras cada gigante estadounidense vale más que todo el mercado bursátil alemán o francés.
La respuesta de Europa ante la crisis parece ser pedir a los jóvenes que se alisten por un salario precario. Pero ¿quién será el que se alistará? No serán los hijos de las élites, sino los más vulnerables y desfavorecidos. En Alemania, el canciller Friedrich Merz propone rearmar el ejército alemán para demostrar fuerza, pero también se cuestiona si esto es realmente necesario.
La situación en Europa parece ser un reflejo de su vacío estratégico. La "estrategia de apaciguamiento" ha sido un síntoma más de esa cobardía que describe Bregman. Los líderes europeos ceden ante Trump en todo sin conseguir absolutamente nada, ni siquiera la consultan sobre su propia seguridad. La cobardía no compra nada, solo confirma nuestra irrelevancia.
Y sin embargo, las mismas élites que bajan la cerviz ante los autócratas nos exigen sacrificio, hablan de los hijos de la patria y nos piden fortaleza de espíritu para disuadir a Moscú. Nos piden prepararnos para la guerra cuando ni siquiera son capaces de defender nuestros intereses en una negociación comercial.
En resumen, parece que las élites europeas han perdido su sentido del propósito y se han convertido en una amenaza más que una fuerza de liderazgo. Es hora de tomar decisiones estratégicas y no depender de la cobardía y el paternalismo para resolver nuestros problemas.