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La polémica que rodeó a Jesús Vigorra y Arturo Pérez-Reverte después de su renuncia a participar en el evento "1936: la guerra que todos perdimos" ha sido un escándalo mediático que ha eclipsado una ampliación importante de derechos para inmigrantes. La decisión de los dos escritores, junto con varios políticos y expertos, de cancelar el encuentro programado en Sevilla para febrero, ha generado un gran revuelo.
La renuncia del escritor David Uclés fue el detonante de la polémica, pero es interesante notar que otros nombres como los políticos Antonio Maíllo, María Márquez y Carmen Calvo, así como la socióloga Zira Box y el escritor Paco Cerdá, también se vieron involucrados en el escándalo. El comunicado de Vigorra y Pérez-Reverte, en el que anunciaron la cancelación del encuentro y expresaron su intención de dar explicaciones en rueda de prensa, fue recibido con gran expectativa por los medios de comunicación.
En lugar de participar en la rueda de prensa, como se había prometido, preferí centrarme en una otra cuestión que consideré más importante: la regularización de inmigrantes. Me parece injusto que una ampliación importante de derechos se vea eclipsada por una polémica mediática y personal. A pesar de esto, no puedo ocultar mi preocupación por el comportamiento de Vigorra y Pérez-Reverte, quienes han estado alejados de la política y la cultura en los últimos años.
La cuestión es si la polémica afecta a una persona más que su propia imagen y reputación. Aunque Jesús Vigorra es un compañero periodista con quien he trabajado en el pasado, su comportamiento en este caso no me parece justificable. La regularización de inmigrantes es una cuestión seria que requiere debate y reflexión, no una polémica mediática que se centra en la personalidad de las personas involucradas.
La renuncia del escritor David Uclés fue el detonante de la polémica, pero es interesante notar que otros nombres como los políticos Antonio Maíllo, María Márquez y Carmen Calvo, así como la socióloga Zira Box y el escritor Paco Cerdá, también se vieron involucrados en el escándalo. El comunicado de Vigorra y Pérez-Reverte, en el que anunciaron la cancelación del encuentro y expresaron su intención de dar explicaciones en rueda de prensa, fue recibido con gran expectativa por los medios de comunicación.
En lugar de participar en la rueda de prensa, como se había prometido, preferí centrarme en una otra cuestión que consideré más importante: la regularización de inmigrantes. Me parece injusto que una ampliación importante de derechos se vea eclipsada por una polémica mediática y personal. A pesar de esto, no puedo ocultar mi preocupación por el comportamiento de Vigorra y Pérez-Reverte, quienes han estado alejados de la política y la cultura en los últimos años.
La cuestión es si la polémica afecta a una persona más que su propia imagen y reputación. Aunque Jesús Vigorra es un compañero periodista con quien he trabajado en el pasado, su comportamiento en este caso no me parece justificable. La regularización de inmigrantes es una cuestión seria que requiere debate y reflexión, no una polémica mediática que se centra en la personalidad de las personas involucradas.