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En Andalucía, la especie más meridional del mundo, está a punto de ser catalogada como extinta por la Junta de Andalucía. El gobierno regional ha estado negándose a iniciar un plan de recuperación para la reintroducción del lobo en el sur de España.
La Asociación para la Conservación y estudio del lobo ibérico (ASCEL) ha pedido a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente que incluya al lobo en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como "Extinto" y, subsidiariamente, en la categoría "En peligro de extinción". La ASCEL argumenta que la gestión de la biodiversidad no puede ser un tabú.
La última vez que se vio a un lobo en Andalucía fue en 2014. El gobierno regional ha estado protegiendo al lobo, pero no ha iniciado una reintroducción formal.
El presidente del Grupo Lobo Andalucía, Felipe Román, sostiene que la administración andaluza está siendo inmovilista y que la recuperación del lobo es necesaria para mantener a raya la población de jabalíes, que pueden transmitir enfermedades al ganado.
La consejería de Medio Ambiente ha indicado que están revisando la petición "en el marco de los trabajos ya existentes", pero no han avanzado en ninguna decisión. La ASCEL advierte que si no se atiende a la propuesta, reclamarán la catalogación del lobo en los tribunales.
La presión sobre el gobierno regional es grande, especialmente después de que el Congreso permitiera la captura de lobos en el norte del país. Los conservacionistas argumentan que la ley está por encima de la política y que la recuperación del lobo es necesaria para evitar la pérdida de biodiversidad genética.
La situación en Andalucía se compara con el brote de peste porcina africana en Cataluña, donde los lobos pueden ayudar a mantener a raya la población de jabalíes y prevenir enfermedades que afectan al ganado.
La catalogación del lobo como extinto o en peligro de extinción es un paso crucial para proteger esta especie. Los conservacionistas argumentan que no hay tiempo que perder para actuar, ya que la población de lobos en el sur de España está en declive y la oportunidad para introducir a más individuos es limitada.
La situación en Andalucía es un ejemplo de cómo la falta de acción puede llevar a la pérdida irreparable de biodiversidad. Los conservacionistas advierten que si no se actúa pronto, se perderá esta especie y la oportunidad para protegerla se desvanecerá.
La Asociación para la Conservación y estudio del lobo ibérico (ASCEL) ha pedido a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente que incluya al lobo en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como "Extinto" y, subsidiariamente, en la categoría "En peligro de extinción". La ASCEL argumenta que la gestión de la biodiversidad no puede ser un tabú.
La última vez que se vio a un lobo en Andalucía fue en 2014. El gobierno regional ha estado protegiendo al lobo, pero no ha iniciado una reintroducción formal.
El presidente del Grupo Lobo Andalucía, Felipe Román, sostiene que la administración andaluza está siendo inmovilista y que la recuperación del lobo es necesaria para mantener a raya la población de jabalíes, que pueden transmitir enfermedades al ganado.
La consejería de Medio Ambiente ha indicado que están revisando la petición "en el marco de los trabajos ya existentes", pero no han avanzado en ninguna decisión. La ASCEL advierte que si no se atiende a la propuesta, reclamarán la catalogación del lobo en los tribunales.
La presión sobre el gobierno regional es grande, especialmente después de que el Congreso permitiera la captura de lobos en el norte del país. Los conservacionistas argumentan que la ley está por encima de la política y que la recuperación del lobo es necesaria para evitar la pérdida de biodiversidad genética.
La situación en Andalucía se compara con el brote de peste porcina africana en Cataluña, donde los lobos pueden ayudar a mantener a raya la población de jabalíes y prevenir enfermedades que afectan al ganado.
La catalogación del lobo como extinto o en peligro de extinción es un paso crucial para proteger esta especie. Los conservacionistas argumentan que no hay tiempo que perder para actuar, ya que la población de lobos en el sur de España está en declive y la oportunidad para introducir a más individuos es limitada.
La situación en Andalucía es un ejemplo de cómo la falta de acción puede llevar a la pérdida irreparable de biodiversidad. Los conservacionistas advierten que si no se actúa pronto, se perderá esta especie y la oportunidad para protegerla se desvanecerá.