La serie "Silencio", creada por Eduardo Casanova, es un viaje intenso y provocador que explora el tema del VIH y la eternidad. Con una narrativa que se mueve rápidamente, como una enfermedad que no da respiro, la serie nos sumerge en el mundo de los vampiros apolíneos.
Aunque la serie puede parecer un poco exagerada, especialmente con sus diálogos sonrojantes y su estética que recuerda a películas como "True Blood" y "Crepúsculo", no podemos ignorar el mensaje que transmite. El estigma que sigue suponiendo el VIH es un tema importante y la serie nos invita a reflexionar sobre ello.
Sin embargo, al final del camino, la serie nos deja con una sensación de desilusión. La sencillez puede ser el mejor material conductor, pero en este caso parece haber sido perdida en la búsqueda de provocaciones y estereotipos. La originalidad y el riesgo que nos hace disfrutar de estas plataformas en las que se pueden encontrar contenido más innovador resultan comprometidas.
Además, con la llegada de plataformas de pago que se están convirtiendo en una forma de algoritmo controlado, tenemos miedo de perder esa originalidad y creatividad. La "silencio" de estas plataformas puede ser un poco más que simplemente la falta de contenido para satisfacer nuestras necesidades; puede ser la muerte del espíritu innovador que nos hace disfrutar del consumo audiovisual.
En resumen, aunque no puedo evitar disfrutar del viaje intenso y provocador de "Silencio", me preocupa el futuro de estas plataformas en las que buscamos contenido.
Aunque la serie puede parecer un poco exagerada, especialmente con sus diálogos sonrojantes y su estética que recuerda a películas como "True Blood" y "Crepúsculo", no podemos ignorar el mensaje que transmite. El estigma que sigue suponiendo el VIH es un tema importante y la serie nos invita a reflexionar sobre ello.
Sin embargo, al final del camino, la serie nos deja con una sensación de desilusión. La sencillez puede ser el mejor material conductor, pero en este caso parece haber sido perdida en la búsqueda de provocaciones y estereotipos. La originalidad y el riesgo que nos hace disfrutar de estas plataformas en las que se pueden encontrar contenido más innovador resultan comprometidas.
Además, con la llegada de plataformas de pago que se están convirtiendo en una forma de algoritmo controlado, tenemos miedo de perder esa originalidad y creatividad. La "silencio" de estas plataformas puede ser un poco más que simplemente la falta de contenido para satisfacer nuestras necesidades; puede ser la muerte del espíritu innovador que nos hace disfrutar del consumo audiovisual.
En resumen, aunque no puedo evitar disfrutar del viaje intenso y provocador de "Silencio", me preocupa el futuro de estas plataformas en las que buscamos contenido.