OpiniónLibre
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"La cultura no es un escenario político"
En la última entrega de los Premios Grammy, Bad Bunny se coronó rey, pero detrás de esta victoria, algo más está sucediendo. El reggaetón se ha convertido en un púmpulo político, donde cada artista se convierte en un mensajero de las causas del momento.
Nicki Minaj, la "reina del hip-hop", no oculta su adoración por Donald Trump, quien es a la vez persona odiada y querida según las opiniones de cada uno. Su actitud hacia el expresidente estadounidense está enigmática: le da bofetones cuando lo considera necesario.
La cuestión es que esta tendencia se extiende a todos los ámbitos culturales, incluyendo la música. Los artistas se ven obligados a hablar sobre temas políticos o sociales, como si fuera una responsabilidad para su carrera. Pero ¿por qué no se limitan a hacer lo que hacen mejor? La música es un arte que debe entretener, distraer y proporcionar bienestar.
La verdad es que muchos de estos artistas están más preocupados por su imagen pública que por sus creencias personales. Se convierten en mensajeros de las causas del momento, más que en creadores de contenido auténtico.
Y entonces, ¿por qué no nos permitimos disfrutar del show business sin que se contamine con agendas políticas? La cultura es para deleitarnos, no para ser utilizada como un púmpulo para expresar opiniones. Los artistas deben poder hacer lo que quieren, sin presión ni estres.
Me alegra recordar a Bowie y Warhol, dos de mis personas favoritas del mundo, quienes nunca se dejaron llevar por la moda de dar discursos políticos. Su genialidad artística los convirtió en héroes para muchos. Y es que yo también quiero ver su legado sin contaminarlo con agendas políticas.
En la última entrega de los Premios Grammy, Bad Bunny se coronó rey, pero detrás de esta victoria, algo más está sucediendo. El reggaetón se ha convertido en un púmpulo político, donde cada artista se convierte en un mensajero de las causas del momento.
Nicki Minaj, la "reina del hip-hop", no oculta su adoración por Donald Trump, quien es a la vez persona odiada y querida según las opiniones de cada uno. Su actitud hacia el expresidente estadounidense está enigmática: le da bofetones cuando lo considera necesario.
La cuestión es que esta tendencia se extiende a todos los ámbitos culturales, incluyendo la música. Los artistas se ven obligados a hablar sobre temas políticos o sociales, como si fuera una responsabilidad para su carrera. Pero ¿por qué no se limitan a hacer lo que hacen mejor? La música es un arte que debe entretener, distraer y proporcionar bienestar.
La verdad es que muchos de estos artistas están más preocupados por su imagen pública que por sus creencias personales. Se convierten en mensajeros de las causas del momento, más que en creadores de contenido auténtico.
Y entonces, ¿por qué no nos permitimos disfrutar del show business sin que se contamine con agendas políticas? La cultura es para deleitarnos, no para ser utilizada como un púmpulo para expresar opiniones. Los artistas deben poder hacer lo que quieren, sin presión ni estres.
Me alegra recordar a Bowie y Warhol, dos de mis personas favoritas del mundo, quienes nunca se dejaron llevar por la moda de dar discursos políticos. Su genialidad artística los convirtió en héroes para muchos. Y es que yo también quiero ver su legado sin contaminarlo con agendas políticas.