LatinoEnVozAlta
Well-known member
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha desacreditado la composición del comité ejecutivo destinado a supervisar la Franja de Gaza en la posguerra, una iniciativa presentada por la Casa Blanca bajo el impulso del presidente Donald Trump. Según Jerusalén, el equipo elegido contradice la política de Israel y supone una vulneración directa de sus líneas estratégicas.
La oposición israelí se centra en la inclusión de altos cargos de Turquía y Qatar en el comité, países que han sido abiertamente críticos con la ofensiva militar israelí. Israel ha mostrado una oposición clara y explícita a la inclusión de estos países, que no ofrecen garantías suficientes en materia de seguridad.
El gobierno de Israel ha expresado su desacuerdo con el diseño del comité y ha marcado distancias con Washington. El primer ministro Netanyahu ha ordenado al ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, que traslade formalmente la oposición israelí al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
El plan Trump para la Gaza de posguerra cuenta con el respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Junta de Paz. Sin embargo, Israel percibe esta iniciativa como impuesta desde Washington sin tener en cuenta sus preocupaciones de seguridad tras meses de guerra.
La reacción israelí se produce tras el anuncio de la Casa Blanca sobre la creación del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), uno de los pilares centrales del plan integral de Trump para poner fin al conflicto. El NCAG estará liderado por el doctor Ali Sha'ath, una figura pragmática con amplia experiencia en administración pública y relaciones internacionales.
Israel ha expresado su oposición a la composición del comité ejecutivo, que incluye altos cargos de países considerados hostiles o ambiguos. El gobierno israelí mantiene reservas sobre el control real de dicha fuerza internacional de estabilización.
En resumen, la reacción israelí ante la iniciativa de Trump es firme y expresa su desacuerdo con la composición del comité ejecutivo destinado a supervisar la Franja de Gaza en la posguerra.
La oposición israelí se centra en la inclusión de altos cargos de Turquía y Qatar en el comité, países que han sido abiertamente críticos con la ofensiva militar israelí. Israel ha mostrado una oposición clara y explícita a la inclusión de estos países, que no ofrecen garantías suficientes en materia de seguridad.
El gobierno de Israel ha expresado su desacuerdo con el diseño del comité y ha marcado distancias con Washington. El primer ministro Netanyahu ha ordenado al ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar, que traslade formalmente la oposición israelí al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
El plan Trump para la Gaza de posguerra cuenta con el respaldo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Junta de Paz. Sin embargo, Israel percibe esta iniciativa como impuesta desde Washington sin tener en cuenta sus preocupaciones de seguridad tras meses de guerra.
La reacción israelí se produce tras el anuncio de la Casa Blanca sobre la creación del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), uno de los pilares centrales del plan integral de Trump para poner fin al conflicto. El NCAG estará liderado por el doctor Ali Sha'ath, una figura pragmática con amplia experiencia en administración pública y relaciones internacionales.
Israel ha expresado su oposición a la composición del comité ejecutivo, que incluye altos cargos de países considerados hostiles o ambiguos. El gobierno israelí mantiene reservas sobre el control real de dicha fuerza internacional de estabilización.
En resumen, la reacción israelí ante la iniciativa de Trump es firme y expresa su desacuerdo con la composición del comité ejecutivo destinado a supervisar la Franja de Gaza en la posguerra.