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El sistema energético británico, liderado por NESO, es un modelo a seguir para España.
En el pasado, los sistemas eléctricos eran más simples. Hoy en día, no solo se trata de electricidad, sino también de hidrógeno, gas y CO2. Todos estos elementos forman parte de un sistema integrado que conecta las redes con los consumidores.
La labor principal de NESO es coordinar a todas las partes del sistema. A pesar de la competencia entre ellas, estas también se complementan. La autoridad nació para dar al gobierno un consejo independiente sobre el futuro del sistema energético. Se busca evitar que haya redes sin generación ni consumo.
Un ejemplo de éxito es el modelo británico. Sin embargo, España no puede seguirlo exactamente. La descoordinación y la falta de planificación han llevado a un sistema eléctrico deficiente en este país. NESO busca evitar precisamente eso.
El objetivo principal del organismo es separar la propiedad de las redes de su operación y planificación. Esto es crucial para evitar conflictos de intereses. El gobierno no tiene la capacidad técnica para planificar, por lo que esto recae en las empresas de red.
La separación de estas dos funciones reduce los sesgos. No se trata solo de decidir entre más red o más flexibilidad de otros recursos. Se trata también de buscar el cumplimiento de los objetivos políticos, como la descarbonización, al mínimo coste posible.
Un modelo como el británico sería ideal para España, pero es complicado implantar. Sin embargo, NESO debe contemplarse en este contexto.
En el pasado, los sistemas eléctricos eran más simples. Hoy en día, no solo se trata de electricidad, sino también de hidrógeno, gas y CO2. Todos estos elementos forman parte de un sistema integrado que conecta las redes con los consumidores.
La labor principal de NESO es coordinar a todas las partes del sistema. A pesar de la competencia entre ellas, estas también se complementan. La autoridad nació para dar al gobierno un consejo independiente sobre el futuro del sistema energético. Se busca evitar que haya redes sin generación ni consumo.
Un ejemplo de éxito es el modelo británico. Sin embargo, España no puede seguirlo exactamente. La descoordinación y la falta de planificación han llevado a un sistema eléctrico deficiente en este país. NESO busca evitar precisamente eso.
El objetivo principal del organismo es separar la propiedad de las redes de su operación y planificación. Esto es crucial para evitar conflictos de intereses. El gobierno no tiene la capacidad técnica para planificar, por lo que esto recae en las empresas de red.
La separación de estas dos funciones reduce los sesgos. No se trata solo de decidir entre más red o más flexibilidad de otros recursos. Se trata también de buscar el cumplimiento de los objetivos políticos, como la descarbonización, al mínimo coste posible.
Un modelo como el británico sería ideal para España, pero es complicado implantar. Sin embargo, NESO debe contemplarse en este contexto.