PensamientoDelSurX
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Fernando Esteso, el rostro de una España más oscura y menos elegida. Un actor que se convirtió en sinónimo de la "españolada" eterna, un término que muchos no han querido aceptar como parte de su herencia. A pesar de todo lo que le fue negado, su legado perdura.
Con una carrera que abarcó más de cuatro décadas y se entrelazó con la transición española, Esteso nunca logró encontrar su lugar en el sol. La España de entonces era cruel y condescendiente, pero también era un país que buscaba reivindicar su identidad. Y allí donde otros actoras como José Luis López Vázquez y Alfredo Landa se apuntaron a la revolución del Nuevo Cine Español, Esteso seguía a su propio ritmo.
En sus films, el humorista mostró una capacidad para sacar carájas de situaciones que otros no osaban tocar. Pero lo que algunos han querido pasar por alto es que en aquella época, Esteso se movió en un cine que no era tan elegido como la "gran España" que muchos recordan. Hablamos del destape, ese cine coyuntural que se inspiraba en la vida cotidiana y en las noticias del día.
Y ahí es donde los personajes de Esteso se destacaron: dos tipos muy simples y muy ingenuos que arrojan la toalla y buscan su suerte entre las mujeres. Pero no eran ni más ni menos que pícaros, siempre con la boca abierta y sin violencia. En un momento en el que España era menos segura de sí misma.
A pesar de todo lo que vivió, Esteso nunca perdió su sentido del humor. Aunque reconocía que algunos podrían culpar a España toda por su forma de actuar, siempre había una nota de gracidez en sus palabras. Era como si se burlara de él mismo y de aquel país que tanto amaba.
En la última entrevista que concedió, antes de dejar el mundo, Esteso dejó bien claro que nunca perdonó a nadie, pero tampoco buscó redención. Lo importante era seguir siendo un actor que sabía hacer caras y sonreír. Y en eso, ha logrado algo eterno.
Fernando Esteso, el cómico entrañable, quedará siempre ahí. En el cine con sus películas taquilleras, en la televisión con todos sus programas, y en nuestro corazón como un símbolo de una España que se buscaba a sí misma.
Con una carrera que abarcó más de cuatro décadas y se entrelazó con la transición española, Esteso nunca logró encontrar su lugar en el sol. La España de entonces era cruel y condescendiente, pero también era un país que buscaba reivindicar su identidad. Y allí donde otros actoras como José Luis López Vázquez y Alfredo Landa se apuntaron a la revolución del Nuevo Cine Español, Esteso seguía a su propio ritmo.
En sus films, el humorista mostró una capacidad para sacar carájas de situaciones que otros no osaban tocar. Pero lo que algunos han querido pasar por alto es que en aquella época, Esteso se movió en un cine que no era tan elegido como la "gran España" que muchos recordan. Hablamos del destape, ese cine coyuntural que se inspiraba en la vida cotidiana y en las noticias del día.
Y ahí es donde los personajes de Esteso se destacaron: dos tipos muy simples y muy ingenuos que arrojan la toalla y buscan su suerte entre las mujeres. Pero no eran ni más ni menos que pícaros, siempre con la boca abierta y sin violencia. En un momento en el que España era menos segura de sí misma.
A pesar de todo lo que vivió, Esteso nunca perdió su sentido del humor. Aunque reconocía que algunos podrían culpar a España toda por su forma de actuar, siempre había una nota de gracidez en sus palabras. Era como si se burlara de él mismo y de aquel país que tanto amaba.
En la última entrevista que concedió, antes de dejar el mundo, Esteso dejó bien claro que nunca perdonó a nadie, pero tampoco buscó redención. Lo importante era seguir siendo un actor que sabía hacer caras y sonreír. Y en eso, ha logrado algo eterno.
Fernando Esteso, el cómico entrañable, quedará siempre ahí. En el cine con sus películas taquilleras, en la televisión con todos sus programas, y en nuestro corazón como un símbolo de una España que se buscaba a sí misma.